De acuerdo con un estudio realizado por el Instituto Nacional de Investigación Turística y Cultural (Isnart) para la Unión Italiana de Cámaras de Comercio, Industria, Artesanía y Agricultura (Unioncamere), los visitantes foráneos constituirán el 52,0 por ciento del total, con Reino Unido, Estados Unidos y Suiza como principales emisores.
Esta tendencia turística positiva para el verano de 2026 se confirma con un significativo crecimiento de las reservas, pues el 45,0 por ciento de los operadores encuestados prevé un sustancial aumento en las mismas durante esta temporada.
“Las tensiones internacionales están, de hecho, reconfigurando los flujos turísticos mundiales, favoreciendo destinos como Italia, que siguen percibiéndose como seguros y de fácil acceso”, apunta el documento divulgado en el sitio digital de la publicación Rivista della Natura.
Entre las ciudades italianas que muestran un incremento importante en la llegada de visitantes se encuentra Roma, que domina el turismo religioso y sigue siendo fundamental para el cultural, aunque ese último segmento es liderado por Venecia, mientras que Livigno confirma su posición como referente para el turismo deportivo.
Los analistas del Isnart aprecian un aporte relevante en este sector económico de localidades más pequeñas, pero de gran relevancia, como Asís, San Giovanni Rotondo, Pompeya, Bolsena, Garda, Castiglione del Lago, Urbino, Orvieto y Spello, refiere el texto.
En cuanto a los precios, el informe señala que ya desde abril último se observó un alza interanual del 13,9 por ciento en el de los alojamientos respecto a los de 2023, mientras que, en los restaurantes, el incremento de los costos ya llegó a los 10,0 puntos porcentuales en relación con los de tres años atrás.
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