De los fallecidos, 16 fueron menores de siete años y seis adultos, detalló el Ministerio de Salud y Asistencia Social (Mspas), que aclaró que tres de los niños aún no tenían la edad para recibir la dosis cero de la vacuna contra la enfermedad.
En cuanto a los infectados, acotó la cartera, seis mil 900 trascendieron mediante pruebas de laboratorio, mientras el resto se identificó por síntomas clínicos y antecedentes de contacto con personas positivas al virus.
Las autoridades sanitarias insistieron en que los menores de edad continúan como el grupo más vulnerable. Expusieron al departamento capital como el foco (dos mil 117 contagios), seguido de Quiché (398) y Sololá (369).
Aunque los casos semanales muestran una disminución contra el pico registrado en marzo pasado, especialistas advirtieron que el brote continúa activo. De 775 en ese tercer mes, bajaron a 216 en el último, añadieron.
Además, subrayaron que las complicaciones más graves siguen concentrándose en niños pequeños, personas con desnutrición y pacientes con factores de riesgo.
El 94,1 por ciento de los contagiados se recuperó, el 72,6 transcurrió sin inconvenientes y un 17,3 por ciento requirió hospitalización, remarcó el Mspas.
Calificó de importante mantener los esquemas de vacunación completos y oportunos para prevenir posibles complicaciones.
El organismo sanitario precisó sobre la aplicación de 871 mil dosis de la vacuna SPR, que protege contra sarampión, paperas y rubéola.
Su estrategia de inmunización, de acuerdo con los reportes, comenzó en los municipios del departamento capital, pero se trasladó luego a Chimaltenango, Quiché, Sololá y Totonicapán.
La situación actual se produjo tras una celebración religiosa multitudinaria realizada en el municipio de Santiago Atitlán, Sololá, y el 9 de enero del presente año se confirmaron los casos iniciales.
Guatemala no registraba un brote endémico de esta magnitud desde 1997, y uno importado en 2018, de acuerdo con informes.
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