Pocos recuerdan que la selección mexicana no estuvo en el partido de inauguración del Mundial de 1986 a pesar de ser el país anfitrión, dado que no era obligatorio la presencia de la sede en esos primeros juegos.
Por su condición de campeón de España 1982, fue Italia quien jugó la inauguración ante la escuadra de Bulgaria en el estadio Azteca.
En la edición de 1970 el partido inaugural enfrentó a México y la Unión Soviética, pero no fue una decisión automática basada en la localía, sino por sorteo.
Ese encuentro concluyó con empate 0-0, pero lo más destacado es que se convirtió en el primero de la historia de los Mundiales en permitir cambios de jugadores durante el cotejo.
Fue a partir de 2006 que la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) puso como regla que el país organizador tendría que jugar el primer partido del campeonato.
Los recuerdos de los protagonistas de esos estrenos recientes no son buenos, pues ninguno logró ser campeón a la postre pese a que solamente perdió Qatar (0–2 ante Ecuador) en la versión pasada.
La suerte es que México, con toda su fe, tampoco se ve capaz de levantar la Copa, les basta con desterrar la maldición del quinto partido.
ro/lp










