Los ensayos incluyeron un lanzacohetes múltiple de 24 tubos y 240 milímetros (mm) con alcance extendido a 90 kilómetros (km), un misil balístico táctico destinado a atacar infraestructuras estratégicas como aeródromos y puertos, y un proyectil de 155 mm con alcance ampliado a 65 km.
Altos funcionarios del Partido de los Trabajadores de Corea y mandos militares acompañaron al dirigente durante las pruebas, que fueron presentadas por la Agencia Central de Noticias de Corea, ACNC, como evidencia del avance en los principios de automatización, largo alcance y precisión.
Kim expresó satisfacción por los resultados y destacó que el fortalecimiento de las capacidades ofensivas constituye parte esencial de la política de autodefensa del país.
El mandatario considera que la situación internacional exige superioridad militar absoluta para garantizar la soberanía nacional, y recalcó la necesidad de priorizar el desarrollo de las fuerzas de artillería y misiles.
Según aseveró, mantener al adversario en “constante ansiedad y temor” deviene un elemento clave de la disuasión bélica.
A su vez, el líder de la RPDC reafirmó que la construcción de la fuerza de artillería más poderosa es una política estratégica inquebrantable del Partido.
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