Al concluir su 225 Asamblea Ordinaria, los obispos difundieron un mensaje al país en el que advierten que la nación atraviesa un momento decisivo que demanda «grandeza moral, responsabilidad y compromiso de todos».
En el documento, de carácter pastoral, los prelados señalan que la confrontación política y social, junto con la incertidumbre económica y el desempleo, debilitan el tejido social y afectan especialmente a las familias y los jóvenes.
«No podremos construir un país más justo, fraterno y próspero mientras prevalezcan la confrontación sobre el diálogo, la descalificación sobre la escucha y los intereses particulares sobre el bien común», subraya el comunicado.
La CEP también instó a fortalecer el Estado de Derecho, preservar la independencia de los órganos del Estado y recuperar la credibilidad de las instituciones públicas, al considerar que la aplicación equitativa de la ley constituye un pilar esencial para consolidar la democracia y la confianza ciudadana.
Aunque el mensaje no menciona casos concretos ni actores políticos específicos, presenta un diagnóstico del clima institucional y exhorta a colocar la dignidad humana por encima de cualquier interés político, económico o particular.
Otro de los temas abordados fue la situación del sistema penitenciario, descrito por los obispos como una deuda pendiente del Estado debido al hacinamiento, la violencia y la falta de oportunidades para la rehabilitación y reinserción social de las personas privadas de libertad.
Asimismo, expresaron preocupación por las comunidades que carecen de acceso continuo al agua potable, al recordar que se trata de un derecho humano fundamental cuya garantía requiere respuestas urgentes de las autoridades.
Sobre el proyecto hídrico de Río Indio, la Conferencia Episcopal informó que durante la Asamblea escuchó, por separado, a representantes de la Autoridad del Canal de Panamá y de comunidades y otros territorios vinculados a esa iniciativa sobre el nuevo embalse.
Los prelados evitaron fijar una posición a favor o en contra del proyecto y reiteraron que cualquier proceso de desarrollo debe armonizar el interés nacional con el respeto a los derechos de las comunidades, su participación efectiva en la toma de decisiones y la protección del ambiente.
En el texto, la Iglesia católica insistió en que el diálogo constituye el único camino para alcanzar soluciones duraderas a los desafíos que enfrenta el país.
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