«Vemos que actualmente el régimen de Kiev no está dispuesto en absoluto a participar en un proceso de paz», dijo Peskov ante la prensa, y agregó que, mientras Kiev intenta escalar la crisis, Moscú continúa ampliando la zona colchón, a la que se ha referido el presidente ruso, Vladimir Putin, en reiteradas ocasiones. Peskov aseguró que Moscú mantiene abierta la posibilidad de alcanzar sus objetivos mediante negociaciones político-diplomáticas pacíficas, pero considera «imposible» hacerlo ante la falta de voluntad de Kiev de cooperar, por lo que de momento Rusia continúa su operación militar especial.
Recordó que el mandatario ruso mencionó en varias ocasiones la necesidad de establecer una zona colchón que impida al Ejército ucraniano realizar ataques contra instalaciones civiles en regiones rusas al otro lado de la frontera.
A lo largo de los últimos meses, las tropas rusas han extendido su control a varias localidades de las regiones ucranianas de Sumi, Járkov y Dniepropetrovsk, fronterizas con Rusia.
Rusia desarrolla desde el 24 de febrero de 2022 una operación militar especial en Ucrania, cuyos objetivos, según el presidente Putin, son proteger a la población de «un genocidio por parte del régimen de Kiev» y atajar los riesgos de seguridad nacional que representa el avance de la Organización del Tratado del Atlántico Norte hacia el este.
Los ataques con drones lanzados desde Ucrania contra objetivos militares y civiles en la retaguardia rusa, particularmente, terminales y refinerías petroleras, se han convertido desde entonces en una práctica habitual.
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