El Ministerio de Comercio manifestó «su firme oposición y fuerte descontento» con la medida anunciada por Londres.
La cartera señaló que British Steel acumulaba pérdidas durante varios años antes de su adquisición por Jingye Group.
Añadió que, tras la compra, el grupo chino inyectó cuantiosos recursos financieros que permitieron mantener las operaciones de la empresa y preservar los puestos de trabajo.
Según el comunicado, el gobierno británico ignoró la contribución de Jingye a la economía y la sociedad del país al asumir el control de la compañía y proceder a su nacionalización bajo el argumento de la seguridad nacional.
La cartera consideró que esa decisión perjudica gravemente los derechos e intereses legítimos de Jingye y afecta la confianza de las empresas chinas para invertir en Reino Unido.
China instó al gobierno británico a respetar las normas internacionales pertinentes y cumplir las obligaciones establecidas en el acuerdo bilateral de protección de inversiones entre ambos países.
Asimismo, pidió a Londres garantizar un trato justo e imparcial a las empresas de capital chino que operan en territorio británico y proteger plenamente sus derechos e intereses legítimos.
El Ministerio de Comercio afirmó que China seguirá de cerca la evolución del caso, respaldará a las empresas nacionales en el uso de mecanismos legales para defender sus derechos y adoptará medidas firmes para salvaguardar sus intereses.
El gobierno británico anunció el 16 de julio la nacionalización de British Steel, decisión que profundiza las tensiones en torno a las inversiones extranjeras en sectores considerados estratégicos y ocurre en un contexto de creciente escrutinio de Occidente sobre la participación de empresas chinas en infraestructuras críticas.
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