Con el apoyo técnico de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), la iniciativa forma parte de una misión de cooperación técnica que concluirá este jueves y busca avanzar en medidas que garanticen el derecho de la población a respirar aire limpio, informó el Ministerio de Salud Pública.
El titular de Salud, Víctor Atallah, advirtió que el uso de tabaco y de productos emergentes de nicotina continúa promovido entre adolescentes y jóvenes mediante estrategias de mercadeo que minimizan sus riesgos.
El funcionario sostuvo que no existe un nivel seguro de exposición al humo del tabaco y alertó sobre la creciente evidencia científica acerca de los efectos nocivos de los cigarrillos electrónicos, especialmente cuando su consumo comienza a edades tempranas.
Como parte de la agenda, las autoridades celebraron el encuentro «Sin Filtro: Jóvenes, Tabaco y Realidad», en el que participaron organizaciones juveniles, instituciones públicas y representantes de la OPS/OMS para debatir estrategias de prevención y promover la participación de los jóvenes en el diseño de políticas públicas.
El representante interino de la OPS/OMS en el país, Bernardino Vitoy, señaló que la industria tabacalera dirige buena parte de sus estrategias de mercadeo a la población joven y llamó a ese segmento a contribuir a desnormalizar el consumo y promover espacios libres de humo.
Las autoridades explicaron que los ambientes 100 por ciento libres de humo abarcan todos los espacios públicos cerrados, incluidos centros educativos y de salud, oficinas, lugares de trabajo y el transporte público, al considerar que la ventilación o las áreas para fumadores no eliminan los riesgos de exposición.
De acuerdo con datos oficiales, alrededor del 10 por ciento de los adultos en República Dominicana fuma, mientras entre el seis y el ocho por ciento de los adolescentes de 13 a 15 años consume cigarrillos convencionales o electrónicos, una tendencia que muestra un incremento, especialmente entre las mujeres.
A nivel mundial, el tabaco provoca más de ocho millones de muertes cada año, de las cuales alrededor de 1,3 millones corresponden a personas no fumadoras expuestas al humo ajeno, según cifras de la OMS.
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