«(Recibió) siete disparos: cinco con orificio de entrada y de salida y dos con dos orificios de entrada y con alojamiento en la cabeza», aseguró la fiscal María Barrientos, quien añadió que en el atentado ocurrido en el local ubicado en la avenida Cristo Redentor entre el quinto y sexto anillo de la zona Norte de Santa Cruz de la Sierra, resultaron heridas otras dos personas.
El ejecutado fue identificado como el ciudadano de nacionalidad brasileña y de 36 años Denis Ferreira de Oliveira Santos.
Los reportes policiales precisan que el crimen ocurrió mientras la víctima ingería bebidas en compañía de otras personas, y un desconocido armado, con características de extranjero y ataviado con un traje blanco largo, irrumpió en el recinto y arremetió a tiros contra su humanidad.
Agregan las fuentes que el brasileño murió al instante tras recibir los siete balazos, mientras que el sicario de inmediato emprendió la fuga en un auto junto a sus cómplices.
«Se han activado los mecanismos procesales de investigación correspondiente a objeto de dar con el paradero del autor del hecho. (…).
La investigación está comenzando, esperemos que en las próximas horas se pueda identificar y aprehender al autor», afirmó la representante del Ministerio Público, quien subrayó que la Policía prosigue la pesquisa para buscar y capturar a este sicario, así como para averiguar los motivos de esta nueva ejecución en el territorio cruceño.
Al amanecer del jueves último, un labriego halló dos cabezas de hombres en un camino de acceso a un predio de la comunidad denominada cooperativa San Salvador, ubicada en el municipio de Yapacaní, a unos 200 metros de la carretera Santa Cruz–Cochabamba, según las autoridades.
Tras la captura en el departamento cruceño este año y la inmediata expulsión a Estados Unidos del narcotraficante más buscado de Sudamérica, Sebastián Marset, y la aprehensión de denominados “peces gordos” de las pandillas brasileñas Primer Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho, el criminólogo Cristian Sánchez opinó que la violencia en el territorio más grande y rico de Bolivia está relacionada con la lucha por el control del tráfico de drogas, de armas y la legitimación de ganancias ilícitas.
Opinó que al conflicto entre las dos organizaciones criminales brasileñas se suman mafias de Europa del Este provenientes de Albania, Rumanía, Serbia, Bulgaria y Polonia.
Sánchez alertó que “el grueso de la producción de cocaína boliviana no se dirige a Estados Unidos, sino a Europa, a través de Paraguay, Argentina y Brasil”.
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