La nueva cifra será incluida en el proyecto de Ley Presupuestaria Anual que el Ejecutivo de Luiz Inácio Lula da Silva deberá enviar al Congreso Nacional antes del próximo 31 de agosto y el monto comenzaría a regir el 1 de enero de 2027, aunque todavía puede sufrir modificaciones.
De confirmarse, el nuevo piso salarial representaría un incremento de 7,4 por ciento frente a los mil 621 reales (325 dólares) vigentes actualmente.
La proyección responde a la política de valorización del salario mínimo, que considera la inflación acumulada durante 12 meses hasta noviembre del año anterior y la variación del Producto Interno Bruto (PIB) de dos años antes.
La Secretaría de Política Económica del Ministerio de Hacienda calcula ahora una inflación de 4,93 por ciento en los 12 meses hasta noviembre, previsión superior a la utilizada en la estimación anterior. El ajuste responde, entre otros factores, a los posibles efectos del fenómeno El Niño sobre los precios de los alimentos.
El PIB brasileño creció 2,3 por ciento en 2025, según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, componente que también incide en la fórmula de actualización del salario mínimo para 2027.
Además, el piso salarial constituye una referencia para importantes gastos obligatorios del Gobierno federal, entre ellos las jubilaciones y pensiones del Instituto Nacional del Seguro Social y el Beneficio de Prestación Continuada.
Desde finales de 2024, el Gobierno mantiene una limitación al crecimiento real del salario mínimo, vinculándolo al ritmo de expansión establecido por el marco fiscal. La regla permite un aumento de entre 0,6 y 2,5 por ciento por encima de la inflación anual.
La previsión para 2027 contempla un incremento real dentro del techo de 2,5 por ciento establecido para el crecimiento de los gastos por encima de la inflación.
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