En conferencia de prensa, Guterres calificó lo sucedido de terrible y transmitió sus condolencias a los familiares de las víctimas.
Al mismo tiempo, manifestó su solidaridad con los afectados y aseguró que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) moviliza suministros y equipos humanitarios para apoyar los esfuerzos de esas naciones para responder a la emergencia y asistir a los damnificados.
Por otra parte, expresó su preocupación por la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo e instó a intensificar de manera urgente las acciones para controlarla.
También alertó que la propagación del virus ocurre de manera muy rápida y tiene mayor alcance que las medidas para contenerlo.
No obstante, aseguró que es posible interrumpir la transmisión y salvar más vidas, para lo cual consideró esencial la cooperación internacional.
Esta crisis es, ante todo, una tragedia humana que afecta a familias y comunidades a una escala extraordinaria. Se trata del mayor brote en la historia del Congo y son detectados 500 nuevos casos reportados cada semana. Hasta el 25 de este mes, fueron confirmados cinco mil 713 contagiados y dos mil 744 fallecidos, señaló.
El desafío es inmenso. Nos enfrentamos a una emergencia de salud pública en uno de los entornos más frágiles del mundo. En toda la región, más de 12 millones de personas necesitan asistencia humanitaria y protección, añadió.
Guterres advirtió que los trabajadores de primera línea operan en condiciones peligrosas y más de 40 de ellos murieron.
Además, pidió prestar más atención a esa emergencia y brindar ayuda. mem/gas













