Amidi afirmó que Iraq rechaza el uso de su territorio o espacio aéreo como plataforma para atacar a países vecinos y subrayó que la protección de la soberanía nacional y de las relaciones con los Estados de la región corresponde exclusivamente a las instituciones constitucionales.
Según la agencia oficial INA, el mandatario reclamó continuar las investigaciones y adoptar todas las acciones legales contra cualquier persona cuya responsabilidad quede demostrada, con el objetivo de impedir que hechos similares vuelvan a repetirse.
Asimismo, destacó la importancia de las relaciones con Arabia Saudita y los demás países vecinos, y llamó a preservar la seguridad y estabilidad regionales frente a acciones que puedan perjudicar esos vínculos.
Las declaraciones se producen después que las autoridades iraquíes confirmaran que los drones que atacaron el oleoducto saudita Este-Oeste fueron lanzados desde un punto de la provincia sureña de Maysan.
El primer ministro y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Ali Faleh al-Zaidi, ordenó destituir al comandante de Operaciones de Maysan y abrir una investigación sobre ese mando militar.
Posteriormente, fue relevado el jefe de Policía provincial y varios responsables de seguridad quedaron sujetos a pesquisas por las recientes brechas registradas en la zona.
Arabia Saudita informó que los ataques del jueves contra su oleoducto Este-Oeste, en las regiones de Riad y Medina, respectivamente, causaron heridos y daños materiales, lo que obligó a suspender preventivamente las operaciones de esa estratégica infraestructura.
Riad anunció que, a petición del primer ministro iraquí, decidió no responder militarmente por el momento y dar a Bagdad la oportunidad de adoptar medidas para impedir nuevos ataques desde su territorio, aunque reafirmó su derecho a proteger su soberanía, instalaciones y población.
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