El informe del ente castrense afirma que el ataque «impactó instalaciones de infraestructura ferroviaria de las regiones del oeste de Ucrania que garantizan el transporte de cargas militares desde países europeos».
Previamente, este propio domingo, el sitio web de noticias ucraniano Novosti.live informó de explosiones en las ciudades de Ternópol y Jmelnitski.
Entre otros objetivos alcanzados por los ataques, el Ministerio de Defensa mencionó dos subestaciones eléctricas en Odesa y Nikoláev, vitales para el funcionamiento de la infraestructura portuaria y de logística, así como un centro logístico de la empresa Nova Poshta en la provincia de Odesa donde se almacenaba material militar.
La cartera militar igualmente informó que 389 drones ucranianos de ala fija fueron derribados en varias regiones de la parte europea de Rusia en la última jornada.
Las interceptaciones se realizaron en las regiones de Bélgorod, Briansk, Kaluga, Krasnodar, Kursk, Oriol, Penza, Rostov, Sarátov, Tambov, Smolensk, Volgogrado, Vorónezh, así como en las repúblicas de Crimea, Chuvasia y Tartaristán, y sobre los mares de Azov, Caspio y Negro.
Por su parte, la agencia nacional del transporte aéreo, Rosaviatsia, informó de restricciones provisionales de vuelos en los aeropuertos de Sochi, Guelendzhik, Penza, Sarátov, Samara, Uliánovsk, Oremburgo, Kazán, Bugulmá, Kírov, Izhevsk, Nizhnekamsk y Majachkalá, por motivos de seguridad.
Rusia desarrolla desde el 24 de febrero de 2022 una operación militar especial en Ucrania, cuyos objetivos, según el presidente, Vladimir Putin, son proteger a la población de Donbás de «un genocidio por parte del régimen de Kiev» y atajar los riesgos de seguridad nacional que representa el avance de la Organización del Tratado del Atlántico Norte hacia el este.
Las tropas ucranianas son apoyadas militarmente por esa alianza de 32 países, encabezada por Estados Unidos, e integrada por Canadá, el Reino Unido y la mayoría de las naciones de la Unión Europea.
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