La comparación cobró fuerza después que el Gobierno de Lula anunciara este jueves un reajuste de 15,04 por ciento en los valores del programa, a solo 17 días de la primera vuelta de las elecciones generales de 2026, prevista para el 4 de octubre.
El cambio elevará desde el próximo mes el piso del Bolsa Familia de 600 reales (119 dólares) a 691 reales (137 dólares), mientras el beneficio medio pasará de 675 reales (134 dólares) a 777 reales (154 dólares), según informó el Ministerio de Desarrollo y Asistencia Social.
Bolsa Familia es el principal programa de transferencia monetaria de Brasil y beneficia a familias de bajos ingresos.
La administración Lula sostiene que el cambio no se trata de un nuevo beneficio ni de una ampliación del universo de beneficiarios, sino de una actualización destinada a recomponer la pérdida de poder adquisitivo acumulada por la inflación desde marzo de 2023.
El porcentaje utilizado corresponde, según el Gobierno, a la variación acumulada del Índice Nacional de Precios al Consumidor entre ese mes y agosto de 2026.
Para el jurista Arthur Scatolini, doctor en Derecho Económico y Financiero por la Universidad de São Paulo (USP), la situación actual es “radicalmente diferente” a la ampliación realizada durante el Gobierno de Jair Bolsonaro en 2022.
Según dijo el especialista a la Agência Estado, en aquel momento se produjo una ampliación de beneficios y la creación de nuevas prestaciones, mientras ahora se actualizan los valores de un programa ya existente sin modificar los criterios de acceso.
Tal contraste adquiere relevancia porque el reajuste actual ocurre en circunstancias electorales similares a las de 2022.
El senador Flávio Bolsonaro, candidato presidencial del Partido Liberal e hijo mayor de Bolsonaro, calificó la decisión de Lula de “ilegal” y “acto de desesperación”, aunque posteriormente afirmó que mantendría el reajuste si resulta elegido.
Antes de los comicios de 2022, su padre elevó el entonces Auxilio Brasil —programa que había sustituido al Bolsa Familia— de 400 a 600 reales, un incremento nominal de 50 por ciento.
A diferencia del reajuste anunciado ahora, el aumento de 2022 tenía carácter temporal y estaba previsto entre agosto y diciembre. La medida también amplió el Auxilio-Gás y creó un beneficio de mil reales para camioneros.
El Supremo Tribunal Federal (STF) declaró posteriormente inconstitucionales algunos dispositivos de aquella enmienda y, al analizar el caso en 2024, la Corte señaló que las reglas electorales buscan impedir el uso de la estructura estatal para generar ventajas indebidas durante una disputa electoral.
A su vez, el actual Gobierno argumenta que la Ley 14.601, que estableció el nuevo Bolsa Familia en 2023, permite al Ejecutivo corregir los valores de los beneficios.
La Abogacía General de la Unión (AGU) sostiene además que la actualización por inflación, sin ampliar el público atendido, no está comprendida en las prohibiciones electorales.
Especialistas citados por medios brasileños señalaron que mientras la ampliación de 2022 implicó un aumento real y temporal de las prestaciones, el Gobierno de Lula presenta el reajuste de 2026 como una recomposición inflacionaria de un programa permanente.
La periodista Miriam Leitão, del diario O Globo, apuntó además que Bolsonaro siempre criticó Bolsa Familia y amenazó con su eliminación, pero como carecía de las condiciones políticas para suprimir el beneficio, lo mantuvo y le cambió el nombre a Auxilio Brasil para intentar apropiarse de la iniciativa.
Asimismo, recordó que Lula es uno de los fundadores de este tipo de programa de transferencia directa de ingresos, lanzado a nivel federal por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, pero con un valor muy reducido, y que después Lula “lo mantuvo, lo amplió y le dio sustancia y permanencia”.
La proximidad de las elecciones, no obstante, mantiene abierta la discusión sobre la oportunidad política del anuncio y ha sido aprovechado por los rivales del mandatario para volver el tema en un punto de ataque.
En este contexto, medios de prensa y usuarios de redes sociales difunden una declaración de Lula de octubre de 2021, cuando Bolsonaro preparaba su campaña de reelección y anunciaba elevar el entonces Auxilio Brasil.
Lula defendió entonces públicamente que el beneficio llegara a 600 reales y sostuvo que si Bolsonaro obtenía rédito electoral con ello, ese era un problema del entonces presidente.
En su análisis sobre el tema, Leitão consideró que el actual gobernante y candidato presidencial podía haber realizado el aumento antes. “Pero el ajuste es razonable, aunque lo anunciara en un contexto electoral”, concluyó.
ft/mar













