El llamado a las urnas lanzado hace apenas una semana por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cambió el ajedrez político español. Será el 29 de noviembre y el ambiente no puede estar más caldeado.
Hay muchos frentes abiertos y una pugna en su más alto nivel de polarización entre la izquierda en el poder y la derecha, acompañada por la ultraderecha.
Desde abucheos a Sánchez, un presunto frío saludo con sus majestades Felipe VI y Letizia, hasta el anuncio de Podemos de que colaborará con ERC de Cataluña en las elecciones, y estrecharán nexos a nivel nacional.
También, los llamados intensos del líder del conservador Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, a la ciudadanía por “recuperar” a España, cuando las encuestas lo dan favorito para imponerse el 29N, como bautizan aquí a la fecha de los comicios.
En los corrillos del Palacio Real durante la recepción por el Día de la Hispanidad, tras los actos con desfile militar, ejercicios de aviación y la presencia de los soberanos, sus hijas, y autoridades, los temas de precampaña electoral dominaban el ambiente.
Entre las noticias del día estuvo la decisión del Tribunal Supremo (TS) de mantener la suspensión cautelar del derecho al voto de los nacionalizados por la ley de nietos, por lo que no podrán votar en las elecciones del 29 de noviembre.
El Gobierno lamentó el dictamen y se aferra a la Abogacía del Estado con la esperanza de que estudie el auto, mientras el PP y la extrema derecha de Vox, aplaudieron lo ocurrido
«Parece que el derecho al voto no es tan relevante para algunos», subrayó el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en comentarios informales a periodistas.
La Fiscalía General y la Abogacía del Estado pidieron anteriormente que se levantaran las medidas cautelares ante la «imposibilidad material» de revisar los casi 170 mil expedientes a los que afecta la medida del Supremo.
Si bien los socialistas del PSOE que encabeza el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, descalificaron el pronunciamiento del TS, el propio mandatario quitó hierro al asunto.
Por contrario, en otro de los corrillos en el Palacio Real con los medios, Sánchez se manifestó «muy optimista» de cara al 29N ante la movilización progresista que percibe en las calles.
«La campaña y el debate están donde quiere el PSOE», un movimiento que dijo, no se veía desde 2019.
El jefe del Ejecutivo apuntó que ve al PP «con muchos nervios y descalificando» y opinó que si las encuestas sitúan al partido conservador con clara ventaja es para «animar» a Feijóo, pues los datos internos del PSOE son otros.
Asimismo, señaló que «la fuga de votos del PP hacia Vox es brutal», al tiempo que ha incidido en que los de Feijóo «están comprando todos los marcos a la ultraderecha».
ool/ft





