En un video grabado en el sur del Líbano, Katz afirmó que el grupo recibiría un duro golpe y que Israel podría incorporar nuevas áreas de las regiones de Nabatieh y del río Litani a lo que describió como una «zona de seguridad permanente».
El titular de Defensa añadió que los suburbios meridionales de Beirut serían evacuados y que las fuerzas israelíes atacarían infraestructuras que calificó de «vinculadas al terrorismo». Según sus declaraciones, más de un millón de chiíes podrían convertirse en desplazados internos.
Katz no presentó pruebas de que Irán haya decidido lanzar un ataque contra Israel ni de que Hezbolá tenga previsto participar en una eventual ofensiva.
Las amenazas se producen en medio de las especulaciones sobre un posible ataque iraní antes o durante las elecciones israelíes previstas para el 27 de octubre, así como de las consecuencias de la escalada militar en el Líbano, iniciada en marzo pasado y que ha provocado miles de muertos y numerosos desplazamientos, según los reportes citados.
En junio, Beirut e Israel alcanzaron un acuerdo marco con mediación estadounidense que contempla una retirada gradual de las fuerzas israelíes del territorio libanés y el despliegue del Ejército de ese país.
Sin embargo, Israel mantiene tropas en zonas del sur del Líbano y continúa realizando ataques, pese al entendimiento. Algunas áreas permanecen bajo control israelí desde hace décadas, mientras otras fueron ocupadas durante operaciones militares más recientes.
El 13 de agosto, Katz vinculó la retirada de las tropas israelíes con el desarme de Hezbolá. Sus declaraciones anteriores sobre la permanencia de las fuerzas en territorio libanés habían suscitado críticas de Estados Unidos.
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