Las movilizaciones, que cumplen su sexto día, afectan con especial intensidad a Apulia, Campania y Calabria, donde los piquetes y los camiones estacionados en los arcenes generan retenciones y dificultan el tránsito por carreteras y autopistas.
Supermercados y otros establecimientos reportan una escasez progresiva de productos perecederos, como carne, pescado, frutas, verduras y leche.
La organización agraria Coldiretti advirtió que parte de esas mercancías permanece atrapada en camiones inmovilizados, mientras las cámaras frigoríficas de las explotaciones agrícolas se acercan a su capacidad máxima, reportó la agencia Nova.
Por su parte, la agencia italiana de navegación aérea emitió un aviso por falta de carburante para aviones en los aeropuertos calabreses de Crotone y Reggio Calabria, mientras se multiplican las colas en estaciones de servicio de Campania y Calabria.
Según datos del Ministerio de Empresa, el precio medio del diésel en las autopistas italianas se situó este miércoles en 2,29 euros por litro, y el de la gasolina en 2,04 euros.
Coldiretti precisó que el gasóleo agrícola pasó de 0,85 a 1,62 euros por litro, un aumento que presiona los costos de producción y distribución de alimentos.
El sector del transporte por carretera enfrenta, además, mayores gastos logísticos: mover mercancías en Italia cuesta 1,12 euros por kilómetro, frente a 1,08 euros en Francia y 1,04 euros en Alemania, según la organización agraria.
Ante la situación, el Gobierno italiano anunció un paquete de más de mil millones de euros en ayudas al transporte por carretera. La medida incluye 434,8 millones de euros para compensar el sobrecosto del diésel y unos 590 millones destinados a la renovación de vehículos.
No obstante, la mayoría de las plataformas de transportistas decidieron mantener las protestas, al menos hasta el 27 de octubre, fecha prevista para una nueva reunión con las autoridades. Solo en Sicilia el Comité de Transportistas Sicilianos suspendió las movilizaciones para facilitar el flujo de mercancías.
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