Con un doble 6-2 en una hora y 17 minutos, la líder del escalafón femenino convirtió la final en una demostración de autoridad y encontró sobre la pista dura china el escenario para defender exitosamente un trofeo por primera vez.
Rybakina sostuvo su dominio con un 73 por ciento de puntos ganados con el primer servicio, 25 golpes ganadores y cuatro quiebres, mientras mantuvo intactos sus turnos de saque para dejar a Fernandez sin una rendija por donde ensayar la remontada.
La kazaja llegó al encuentro decisivo después de superar a la uzbeca Polina Kudermetova, la polaca Katarzyna Kawa y la rusa Diana Shnaider, antes de cerrar ante la canadiense una semana reparadora tras su inesperada eliminación en el debut del torneo de Beijing.
Campeona esta temporada del Abierto de Australia y del Abierto de Estados Unidos, Rybakina añadió así otro estreno a su trayectoria, pues nunca había levantado un trofeo desde que ascendió a la cima del ranking el pasado 14 de septiembre.
El triunfo en este certamen de categoría WTA 500 le permitió además romper la resistencia que encontraba al intentar conservar sus títulos, una asignatura pendiente incluso después de sus coronaciones en escenarios como Wimbledon, Indian Wells y Roma.
ool/blc





