Durante dos horas y dos minutos, el vencedor edificó una victoria que le entregó su primer trofeo de la temporada y el cuarto de su trayectoria en el circuito ATP, después de volver a caminar contra el viento del marcador.
La pérdida del capítulo inicial no quebró al neerlandés de 30 años, quien encontró nuevamente la salida del laberinto y encadenó su tercer triunfo consecutivo después de ceder la primera manga, una perseverancia que terminó por abrirle las puertas del título.
Antes de doblegar a Struff, había sorteado al checo Jiri Lehecka en cuartos de final y al argentino Francisco Cerúndolo en semifinales, dos obstáculos que exigieron la misma receta de paciencia y rebeldía para mantener viva su candidatura.
Ante Cerúndolo, la eliminación llegó a respirar sobre su nuca cuando el argentino sacó con ventaja de 5-3 en el tercer parcial, pero Griekspoor recuperó terreno y acabó imponiéndose por 2-6, 6-3 y 7-6 (4), tras dos horas y seis minutos.
Struff tampoco llegó a la definición por un sendero apacible, pues había apartado en cuartos al belga Zizou Bergs y en semifinales al francés Arthur Fils, primer cabeza de serie, antes de encontrar en el neerlandés una frontera infranqueable.
Con el éxito dominical, Griekspoor amplió a cuatro victorias sin derrotas su balance frente al alemán y regresó al círculo de campeones por primera vez desde su consagración en Mallorca en junio de 2025.
El número 60 del mundo se ganó además el regreso a los primeros 50 del escalafón, recompensa para una semana en la cual hizo del marcador adverso no una sentencia, sino el punto de partida hacia la gloria.
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