De acuerdo con el comunicado de la Fiscalía, la medida carcelaria en el centro penitenciario está relacionada con los hechos ocurridos el pasado 20 de septiembre, durante un procedimiento en el barrio Caracolí, en el sur de Bogotá, y la posterior permanencia de la víctima en la estación de policía de Cazucá, en Soacha.
Apuntó la fuente que los uniformados acudieron a un llamado originado por una riña y, como parte de su procedimiento, el fallecido Donovan Balanta, fue inmovilizado y aprehendido.
Durante la intervención, el joven afrocolombiano recibió puños y patadas, así como varias descargas eléctricas con un dispositivo tipo táser y posteriormente fue conducido a la penitenciaría.
“Allí presuntamente estuvo esposado de manos y semidesnudo, mientras continuaban las agresiones físicas y recibía otras tres descargas eléctricas. Aunque manifestaba dificultades para respirar y solicitaba atención médica, al parecer, los funcionarios no gestionaron su traslado oportuno a un centro asistencial”, relató la Fiscalía.
Aunque hubo advertencias sobre la necesidad de brindar ayuda a Balanta, transcurrieron aproximadamente 20 minutos antes de que fuera remitido a un hospital, a donde llegó sin respiración y con pulso débil, por lo que más tarde falleció.
El dictamen del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forense divulgó que la muerte estaría relacionada con una arritmia cardíaca provocada por descargas eléctricas.
Debido a los hechos descritos, un fiscal de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos imputó a los cuatro uniformados los delitos de tortura y homicidio, ambas conductas agravadas.
Los cargos no fueron aceptados, según reveló la Fiscalía.
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