Se trata de un manjar cuya preparación es toda una aventura y comerlo aun más, tanto por su precio como por su riesgo.
El Pez Globo constituye toda una curiosidad, tanto por ser el más venenoso del mundo que se puede comer, como por el precio de sus recetas: pueden alcanzar los 300 euros.
Por lo tanto, se trata de un platillo ideal para personas gourmets, pudientes y aventureras, pues si solo pasa un poco del veneno del Globo al plato la persona muere al poco rato, si es que no murió antes al presentársele la cuenta.
La receta del Pez Globo data de 1890 y se trata de una pieza típica del recetario nipón. Estamos hablando del Arothron meleagris, perteneciendo al mismo tiempo a la familia de los tetraodóntidos por sus cuatro dientes, dos arriba y dos abajo.
Al margen de las complicaciones científicas en cuanto a nombres se le conoce además como Puercoespín de mar, pues su manera de defenderse es hinchándose, al tomar agua o aire, y multiplica su tamaño.
Por lo general, nadan solitarios en aguas tropicales a unos 300 metros de profundidad en zonas de arrecifes de coral y su tamaño puede estar entre 30 y 50 centímetros.
Su carne es mortal pues genera un veneno conocido como tetrodotoxina o tetrogodina.
Además, en China se emplean como lámparas, pues cuando se saca del agua conserva su forma redondeada de protección y se seca.
Sin embargo, pese a su toxicidad en Japón es sumamente apreciado y se sirve como la receta nombrada Fugu, que requiere de cocineros con una autorización especial entregada por la Escuela de Gastronomía que certifique tales conocimientos.
Se considera toda una delicia, plato muy caro que puede alcanzar los 300 euros, y pese al riesgo que lleva tal receta, pocos accidentes mortales se registran de su consumo.
En japonés se llama Fugu. Los gourmets de ese país asiático se arriesgan y le consideran el rey de los peces. Si tan siquiera pasa un poco del veneno durante el corte, el comensal morirá en 20 minutos.
Sin embargo, cuatro mil años antes de Jesucristo ya se comía Fugu. Cuentan que antes mucha gente moría por este gusto, pues no sabían de su peligro, y se guiaban por la deliciosa carne, luego se prohibió comerlo y muchas personas lo consumían a escondidas, y morían.
Shimonoseki, ciudad japonesa en el extremo suroeste de la isla de Honshu, constituye la cuna del Fugu, región japonesa donde se concentra la mayor parte de su actividad pesquera.
No existe antídoto para el veneno del Fugu, por lo tanto este plato tiene dos únicos caminos, opuestos: delicia y muerte.
mem/rfc





