El Comité Electoral Central informó que dos millones 309 mil personas habían votado de un total de siete millones 331 mil 981 ciudadanos habilitados, una participación superior al 28,4 por ciento registrado durante el mismo período en los comicios de 2022.
En medio de la elevada concurrencia, el primer ministro Benjamin Netanyahu publicó imágenes de ciudadanos palestinos en Israel que esperaban para votar y exhortó a sus seguidores a participar, al advertir sobre el aumento de la asistencia en localidades árabes y bastiones de la izquierda.
«La participación electoral en los bastiones de la izquierda y en el sector árabe está alcanzando máximos históricos. No se queden en casa, salgan a votar», escribió en la red social X.
El jefe de Gobierno pidió respaldar al partido Likud y afirmó que el futuro del Estado judío estaba en juego. También sostuvo que la participación entre los votantes de derecha era baja en comparación con la registrada entre los ciudadanos palestinos.
Según las cifras, estos últimos representan el 18 por ciento del electorado israelí, frente al 77 por ciento de ciudadanos judíos, mientras que el cinco por ciento restante no se identifica con una religión específica.
Los ciudadanos palestinos constituyen aproximadamente el 20 por ciento de la población total de Israel, estimada en más de 10 millones de habitantes.
La votación comenzó a las 07:00, hora local, y estaba prevista hasta las 22:00. Tras el cierre de los colegios electorales, las cadenas de televisión divulgarían sus encuestas a pie de urna, mientras los primeros resultados preliminares se esperaban durante la madrugada del miércoles. Los resultados oficiales se anunciarían el 4 de noviembre. De acuerdo con las encuestas citadas, ni el bloque de Netanyahu ni el encabezado por su rival, Gadi Eisenkot, alcanzarían por sí solos la mayoría necesaria para formar Gobierno.
Ante esa posibilidad, se contemplan alternativas como un Ejecutivo de unidad nacional, un Gobierno minoritario o la convocatoria de nuevos comicios después de varios meses de negociaciones infructuosas.
Ambos dirigentes comparten su rechazo a la creación de un Estado palestino, pese a las resoluciones de Naciones Unidas que respaldan una solución de dos Estados.
Netanyahu es objeto de órdenes de arresto de la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad relacionados con la ofensiva israelí en la Franja de Gaza.
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