En un desayuno informativo con los medios, bajo el auspicio de Europa Press, el titular de la SEGIB adelantó que la XXX Cumbre Iberoamericana, programada los días 4 y 5 de noviembre, concita gran interés e incluso podría contar con la participación de Luiz Inacio Lula da Silva.
‘Yo no puedo, por supuesto, hablar en nombre del Gobierno de Brasil, pero tengo la más alta expectativa de que vamos a contar con el presidente Lula’, quien ‘siempre ha estado muy comprometido’ con las citas de esta índole y con la comunidad iberoamericana.
Allamand admitió que es más una expectativa, comprendiendo que Lula acaba de imponerse en unos reñidos comicios en segunda vuelta en el gigante sudamericano, pero que ojalá pueda venir a esta capital, lo mismo que la jefa de Estado mexicana, Claudia Sheinbaum.
El excanciller chileno aprovechó el asunto para pondera una alianza más sólida entre Europa y América Latina y el Caribe, que permita a ambas regiones jugar un papel de cara a la reconfiguración del orden mundial.
Consideró que las dos zonas deben usar su influencia de forma conjunta ante el cuestionamiento del orden internacional y el choque entre Estados Unidos y China.
El titular de la SEGIB destacó que América Latina y el Caribe cuentan con un tercio del total de los votos de Naciones Unidas, y pudieran contribuir al futuro de un ámbito internacional constructivo, incluso para acercar posturas ante el pulso entre Estados Unidos y China que se traslada a los consensos más básicos como la elección de secretario general de la ONU, después de que la sucesión de Antonio Guterres esté paralizada.
Allamand apuntó el sistema caduco actual ha apuntado a los bloqueos que facilita los ataques ideológicos al espectro multilateral, en una línea en la cual abiertamente Estados Unidos se aleja de un orden que protegía desde su creación tras la Segunda Guerra Mundial.
Lamentó que Washington aboga actualmente por un orden que se organice «a partir de los intereses individuales de los países (…) es un antes y un después».
Ante estas realidades, Allamand encomió el espíritu de la comunidad iberoamericana como una «zona de convergencia» y puso el ejemplo del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur, con un papel constructivo de España y Portugal para su aplicación provisional.
Respecto al encuentro de Madrid, indicó que los mandatarios de Nicaragua, Panamá y Colombia, no vendrán por motivos diversos, mientras Colombia lo hará con el vicepresidente, José Manuel Restrepo.
Tampoco confirmó la posible asistencia del presidente de Argentina, Javier Milei, y anotó que el Gobierno de Venezuela valora viaje de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
En el caso de Uruguay, explicó que el gobernante Yamandú Orsi tiene la circunstancia de que el Papa León XIV llega allí el 6 de noviembre.
Finalmente, acerca de un impacto transversal en la cimera iberoamericana por la situación en Europa y la expansión de las protestas sociales Francia, España, Alemania o Italia, subrayó que “no se entiende” la proliferación de movimientos euroescépticos, que «en vez de jugar un rol» los europeos «combaten» consigo mismos.
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