miércoles 28 de octubre de 2026

Energía y cordura: palabras claves del siglo XXI

Londres, 28 oct (Prensa Latina) La energía y el futuro de la raza humana hoy tienen una relación muy estrecha y esencia del debate de los expertos.

Cuando algunos pudieran deducir que el mercado energético constituye preocupación fundamental de los países pobres, hoy los economistas deparan tal dilema para todas las naciones del mundo.

En principio el término energía implica varias definiciones relacionadas con obrar, transformar y poner en movimiento. Tal es el punto, que muchos filósofos asiáticos consideran al cuerpo humano diseñado para estar en movimiento.

Sin embargo, en física, esta palabra se conceptúa como la capacidad para realizar trabajo, y por lo tanto está emparentada con tecnología y economía, en definitiva el aspecto que nos interesa examinar.

Además, se incluyen en estos detalles apuntar a los recursos naturales que aportan energía y las tecnologías asociadas para explotarlas, sobre todo desde el punto de vista industrial, teniéndose en cuenta la sociedad moderna.

La vida para este siglo XXI está totalmente dependiente de la energía, y como eslabón base se apoya en los hidrocarburos, pero con el defecto principal de constituir un recurso agotable.

Tenemos entonces, variantes, ahora la muy discutida del etanol, a partir de recursos alimenticios, como desechos de la caña de azúcar, o el maíz, entre otras aplicaciones.

Sin embargo, existen fuentes de sumo interés: el sol, los recursos hídricos, y el viento. Necesitados estos de costosos equipos de primera línea, pero luego de instalados aportan grandes facilidades para el ser humano.

Desde distintos ángulos aparece entonces la física clásica, la relativista, la cuántica, la química, la energía potencial, las magnitudes, la generación y la explotación, con su correspondiente implicación económica y de mercado.

En esta cuerda, la energía potencial podría tener un interés particular, pues puede pensarse en su almacenamiento, en todo un sistema, en una medida de trabajo.

Como recurso natural se vuelven a mencionar la tecnología y la economía, una fuente, un recurso natural, una asociación para explotarla y hacer uso humano; pues la energía en si misma es un bien intermedio para satisfacer necesidades.

Así aparece de manera resumida este término tan socorrido en estos tiempos en los principales libros y enciclopedias. Entonces hablamos de la generación eléctrica mediante energía renovable como la eólica, geotérmica, hidráulica, mareomotriz, solar, Biomasa, el gradiente térmico oceánico, entre otras muchas.

Y, por supuesto, la nuclear, carbón, gas natural y petróleo, estas últimas puestas en entredicho no solo por los medioambientalistas, sino por los futurólogos, o aquellas personas que tratan de otorgarle a la humanidad un equilibrio lógico.

Por tanto, la generación de electricidad, independientemente del origen, constituye un factor indispensable del desarrollo y crecimiento económico, de aquí que su solución sea un tema ineludible.

A ello es necesario añadir otros detalles como los residuos, los sistemas de explotación, las capacidades de los países para tener un mecanismo apropiado, en correspondencia con las necesidades.

A partir de estas divisiones, existen varias voces mundiales con la finalidad de controlar y reducir el consumo energético.

Al margen de los términos científico-técnicos relacionados con el asunto, existe otra palabra que parece cada día tomar mayores vínculos con “energía” y es “cordura”, extiéndase en sus diferentes aristas política, económica, cultural, y de desarrollo.

mem/rfc

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