En un comunicado, la entidad además advirtió sobre riesgos asociados a la inestabilidad de laderas y la acumulación de sedimentos en los cauces de los ríos.
De acuerdo con el informe técnico, el análisis de imágenes del satélite Copernicus Sentinel-2 permitió identificar afectaciones en el terreno, con cuatro mil 822 derrumbes concentrados directamente en la zona epicentral.
El documento señala que los deslizamientos favorecieron la acumulación de sedimentos en los ríos, una condición que representa una amenaza de inundaciones en la región.
Ante ese escenario, el IGC-UP coordina con el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) acciones para establecer prioridades de atención en las cuencas hidrográficas.
El monitoreo sísmico, por otra parte, detectó un incremento en la intensidad de las réplicas. El martes 27 de octubre, a las 10:26, hora local, se produjo un movimiento de magnitud 5,6 en el sector de Coiba, al occidente de la península de Azuero, considerado el de mayor magnitud desde el pasado 12 de octubre.
Hasta la mañana de este miércoles, el instituto contabilizó mil 154 réplicas localizadas, de las cuales 426 superaron la magnitud 4,0.
Las autoridades científicas precisaron que la cifra real de eventos es superior, debido a que especialistas continúan con la localización manual de los sismos. Ese proceso permitirá actualizar los registros oficiales de jornadas anteriores a medida que avance el análisis de los datos.
Los estudios sísmicos y de radar también identificaron sectores con procesos de licuefacción del suelo y relajación lateral en los márgenes fluviales, fenómenos que pueden comprometer la estabilidad de los terrenos.
Asimismo, el informe advierte sobre daños estructurales en carreteras de la zona afectada, incluso en tramos donde no se observan deterioros evidentes en la superficie del pavimento.
El seguimiento de la actividad sísmica y de sus efectos sobre el terreno continúa como parte de las evaluaciones técnicas orientadas a determinar las áreas de mayor riesgo y apoyar las medidas de prevención y protección de las comunidades.
Las provincias centrales de Coclé, Veraguas, Los Santos y Herrera con las que mayores daños han sufrido, según Sinaproc.
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