Desde el primero de junio hasta el 29 de octubre último como consecuencia del fenómeno natural, en diversos territorios fueron arrasadas unas 60 mil 106 hectáreas de cultivos y murieron más de 75 mil animales vacunos por la falta de agua y forraje, apuntan reportes.
Fuentes oficiales indicaron, asimismo, que entre los departamentos que sufren más daños por la ausencia de precipitaciones se encuentran Oruro, La Paz y Chuquisaca. Ante esa situación, el fin de semana último el gobierno de este país altiplánico decretó estado de emergencia nacional mediante un decreto del presidente, Rodrígo Paz, con el objetivo de prestar ayuda a esos territorios, en los que incide el cambio climático, provocado por el fenómeno de El Niño.
En un documento, el mandatario plasmó que para paliar los efectos de la sequía se necesita articular esfuerzos y movilizar recursos económicos y humanos que mitiguen las necesidades de las familias en situación de vulnerabilidad.
Para reducir el impacto de los eventos climáticos deben trabajar de manera coordinada las gobernaciones, alcaldías, instituciones públicas, Fuerzas Armadas, Policía Boliviana y toda la población, señaló el mandatario.
Más allá de la sequía que podría intensificarse con lluvias inferiores a lo habitual, de acuerdo con pronósticos, en zonas del Altiplano, los Valles y el Chaco, en el Oriente boliviano existe la posibilidad de que en los próximos días aumenten las precipitaciones y desbordes de ríos.
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