Cambio climático golpea al turismo brasileño

Brasilia, 6 nov (Prensa Latina) El 83,6 por ciento de las zonas turísticas de Brasil resultaron afectadas por fenómenos climáticos extremos entre 2020 y 2025, según un estudio de investigadores de la Universidad de Brasilia (UnB) difundido hoy.

De las 360 regiones identificadas en el Mapa del Turismo Brasileño, 301 sufrieron los impactos de acontecimientos como inundaciones, sequías y otros desastres, precisó la investigación titulada Eventos climáticos extremos en el turismo brasileño: el enfrentamiento entre los impactos y las (re)acciones.

La pesquisa fue elaborada por especialistas del Centro de Desarrollo Sostenible de la UnB, quienes cruzaron los registros del mapa turístico nacional con la base de datos de emergencias del Centro de Investigación sobre Epidemiología de Desastres, correspondiente al período de 1990 a 2025.

También, los investigadores examinaron casi un centenar de actas de reuniones del Consejo Nacional de Turismo y otros 30 documentos relacionados con políticas públicas.

Los resultados mostraron que, durante las últimas cuatro décadas los fenómenos climáticos extremos aumentaron, pero esa tendencia no estuvo acompañada por medidas suficientes de prevención y adaptación en el sector de la industria del ocio.

Para Jaqueline Gil, una de las autoras del estudio, las cifras evidencian que el turismo brasileño funciona bajo una elevada vulnerabilidad climática y necesita incorporar la adaptación a su planificación.

Consideró necesario dejar de tratar esos acontecimientos como situaciones excepcionales y reconocer una nueva realidad, en la cual cada destino requiere acciones específicas para reducir los riesgos.

La preocupación adquiere mayor relevancia ante la expansión de la actividad turística.

Datos oficiales subrayaron que Brasil recibió nueve millones de visitantes extranjeros en 2025, cifra récord que confirma la recuperación y el crecimiento del ramo después de la pandemia de Covid-19.

Fernanda Dornelles, vicepresidenta de la Asociación Brasileña de Empresas de Ecoturismo y Turismo de Aventura, señaló que los operadores sienten la presión del cambio climático y adoptan medidas de acuerdo con sus posibilidades, aunque las respuestas todavía resultan insuficientes.

Defendió una mayor articulación entre el conocimiento científico, las buenas prácticas empresariales, las autoridades públicas y las comunidades locales.

Manifestó que la adaptación debe comprender todo el ecosistema turístico, desde la gestión de los territorios y la conservación ambiental hasta las cadenas económicas y sociales que dependen de las visitas.

Dicho estudio planteó que el turismo puede superar su condición de simple usuario de los recursos naturales y convertirse en parte de las estrategias de conservación y resiliencia de los destinos.

Así, Brasil enfrenta el desafío de conciliar el crecimiento de una actividad económica generadora de empleos e ingresos con la protección de los territorios y las comunidades expuestos a los efectos de la crisis climática.

nmr/dsa

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