En su discurso Necesidad de poner fin al bloqueo económico comercial y financiero de Estados Unidos a Cuba, explicó que esta política de casi 70 años ahora se ha intensificado en los últimos siete meses, con el deterioro de la calidad de vida y el daño a la población.
Estados Unidos lleva a cabo una guerra no convencional, se ha vuelto más cruenta y despiadada, subrayó.
Ahora se suma el cerco energético equivalente a un bloque naval, un acto de guerra, que impide el acceso de suministros de combustibles a Cuba, tanto comercial o humanitario, acciones coercitivas bilaterales e incluso el acoso, “reiteradas amenazas de acciones militares desde los más altos niveles de gobierno”, remarcó.
En sus argumentos para llevar con urgencia la actual situación de Cuba al debate de ONU, Rodríguez subrayó que al bloqueo económico, comercial y financiero se añaden acciones inéditas y de extremo carácter extra territorial, como el uso de sanciones secundarias que siguen el macabro plan de provocar en Cuba una crisis humanitaria y la total desestabilización del país. Estas, agregó, buscan “que abran paso o fuercen la orden presidencial de una intervención militar imperialista que provocaría un baño de sangre y cuantiosas pérdidas de vidas cubanas y estadounidenses”.
Precisó que en estos meses, se ha multiplicado el daño humanitario a la población con el deterioro de la calidad de vida, la reducción de fuentes de subsistencia, la limitación a las potencialidades de desarrollo personal, familiar y social, la violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todo un pueblo en un acto de castigo colectivo.
Consideró que todos estos asuntos de alta importancia y urgencia merecen no solo la atención, sino el más claro pronunciamiento de las Naciones Unidas y su órgano más universal y representativo, la asamblea general. En virtud de su mandato de preservar la paz y la seguridad internacionales y de asegurar el disfrute de los derechos humanos, alertó el canciller.
Enumeró el daño a las familias cubanas, en especial los niños y jóvenes, las madres, sienten el sufrimiento de prolongados e insoportables apagones o cortes de electricidad. Muchas veces, cuando falta la electricidad, falta también el agua potable.
«Saben de la angustia, de la falta de un medicamento para un enfermo. Los agobia la carencia de alimentos o los altos precios de artículos de primera necesidad. La tasa de mortalidad infantil de 4 por cada1000 nacidos vivos se ha incrementado a 9,9», ejemplificó.
Esto significa la muerte evitable en otras condiciones, disponiendo de equipos dispositivos y tratamientos idóneos de 1780 recién nacidos, reflexión Rodríguez al demostrar con datos que el número de personas que mueren por cáncer en el país ha aumentado significativamente. En el caso de los niños y jóvenes, la supervivencia cayó de un 85 por 100 a un 65 por 100.
“La tendencia coincide con los momentos más duros del cerco estadounidense. El bloqueo asfixia y mata de manera silenciosa”, insistió.
Para el diplomático, atender este crimen despiadado es también una responsabilidad de las Naciones Unidas.
El gobierno de Estados Unidos, y en especial su Departamento de Estado, difunden la mentira de que el bloqueo no se dirige contra el pueblo cubano, sino solamente contra el gobierno. Pregúntenle al pueblo de Cuba si sufre o no el bloqueo, se interrogó el canciller.
No se ha referido a ninguno de estos temas que yo he mencionado. No sorprende porque representa al gobierno autor de los bombardeos nucleares contra Hiroshima y Nagasaki, al responsable de decenas de intervenciones militares y el amparo de las más cruentas dictaduras militares en América Latina y otras regiones, consideró.
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