De acuerdo con el diario, desde las elecciones de 2002 siempre hubo al menos una mujer integrando alguna de las principales fórmulas presidenciales, una tendencia que se rompe en el actual proceso electoral.
El estudio considera competitivas aquellas candidaturas cuyos partidos poseen representación en el Congreso Nacional y que cuenten con al menos el uno por ciento de la intención de voto para la primera vuelta.
La única fórmula integrada exclusivamente por mujeres este año es la de la Unidad Popular, con Samara Martins como candidata presidencial y Raquel Bricio para la Vicepresidencia.
Sin embargo, esa organización no tiene representación en la Cámara de Diputados ni en el Senado, por lo que no entra en la categoría de candidaturas competitivas utilizada por Folha de S.Paulo.
Hasta esta semana existía la expectativa de que alguna mujer integrara otra candidatura presidencial de mayor alcance.
El senador Flávio Bolsonaro, aspirante del Partido Liberal (PL), llegó a evaluar la posibilidad de escoger una compañera de fórmula para reducir el rechazo entre el electorado femenino, pero finalmente anunció como candidato a vicepresidente al diputado federal Alfredo Gaspar.
La ausencia de mujeres en las principales fórmulas ocurre en un año marcado por debates sobre la participación femenina en la política brasileña y después de declaraciones de figuras vinculadas a sectores de la derecha que cuestionaron el voto de ese sector, apuntó el periódico.
En las elecciones de 2022, Simone Tebet fue aspirante presidencial por el Movimiento Democrático Brasileño, acompañada por Mara Gabrilli para la Vicepresidencia; mientras Ana Paula Matos fue candidata a vicepresidenta junto a Ciro Gomes por el Partido Democrático Laborista.
Los comicios de 2018 registraron la mayor presencia femenina en fórmulas presidenciales competitivas. Manuela d’Ávila acompañó como candidata a la Vicepresidencia a Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores, mientras Kátia Abreu integró la candidatura de Ciro Gomes.
También participaron ese año Ana Amélia Lemos, compañera de fórmula de Geraldo Alckmin, quien entonces pertenecía al Partido de la Social Democracia Brasileña, y Suelene Balduino, candidata a vicepresidenta junto a Cabo Daciolo, del antiguo Partido Patriota.
El escenario de 2026 representa así una reducción de la presencia femenina en la disputa por los dos principales cargos del Poder Ejecutivo, pese al crecimiento de la participación de las mujeres en otros espacios de la política brasileña durante las últimas décadas.
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