Sin embargo, días después de los acontecimientos que provocaron la muerte de los cuatro tripulantes de las naves piratas, medios de prensa de ese país señalaron que la Casa Blanca conocía muy bien y con anterioridad las intenciones de José Basulto, cabecilla de la organización.
El diario Miami Herald informó entonces que las autoridades estadounidenses estaban al tanto el 23 de febrero que al día siguiente Hermanos al Rescate volaría hacia La Habana.
La publicación apuntó que el entonces asesor presidencial Richard Nuccio lo comentó ante un grupo de asistentes a un espectáculo del Conjunto Folklórico Nacional de Cuba, de visita en Washington.
El Archivo de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) desclasificó ayer documentos de la Administración Federal de Aviación (FAA) relacionados con los hechos que antecedieron al derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
Informes y correos electrónicos internos de la Administración Federal de Aviación (FAA) anticiparon “el peor escenario posible”. “Algún día los cubanos derribarán uno de estos aviones”, advirtieron altos funcionarios estadounidenses, según reveló la publicación.
Los documentos mostraron comunicaciones, advertencias y evaluaciones internas del Gobierno de Estados Unidos en torno a uno de los episodios más tensos de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos durante la década de 1990.
Según uno de los correos electrónicos desclasificados, un mes antes de que aviones MiG cubanos derribaran las dos avionetas Cessna frente a la costa de Cuba, un funcionario de la FAA mencionó las «nuevas provocaciones al Gobierno cubano» por parte de los sobrevuelos de Hermanos al Rescate.
El texto llama la atención sobre la preocupación del Departamento de Estado por un «escenario catastrófico» en el que «algún día los cubanos derribarán uno de estos aviones y la FAA más vale que tenga todo bajo control».
Altos funcionarios estadounidenses, entre ellos el subsecretario del Departamento de Estado, Peter Tarnoff, y el secretario de Transporte, Federico Peña, expresaron repetidamente a la FAA su preocupación por la posible suspensión permanente de los vuelos de Hermanos al Rescate, indican los archivos desclasificados este 19 de mayo.
Los documentos advirtieron reiteradamente que las líneas rojas de Cuba para proteger su seguridad debían tomarse en serio.
Amplían, además, que sus esfuerzos por presionar a la FAA para que limitara las actividades de Basulto fracasaron.
Solo después del derribo, la FAA emitió una orden concreta de «cese y desistimiento» contra Basulto por lo que calificó de operaciones «negligentes o imprudentes» que «ponen en peligro la vida o la propiedad de otros».
Entre los elementos más relevantes subraya que varios funcionarios estadounidenses alertaron, meses antes del incidente, que las reiteradas incursiones y provocaciones aéreas sobre territorio cubano podían derivar en un desenlace grave.
Otros elementos aporta el libro Back Channel to Cuba: The Hidden History of Negotiations Between Washington and Havana, de William LeoGrande, especialista en Cuba de la American University, y Peter Kornbluh, analista sénior del Archivo.
En sus páginas aparece que la noche del 23 de febrero, Richard Nuccio, envió un correo electrónico al asesor de Seguridad Nacional Sandy Berger alertándolo de las intenciones de Basulto de volar al día siguiente.
“Los sobrevuelos anteriores de José Basulto, de los Hermanos, han sido recibidos con moderación por las autoridades cubanas”, informó ese día. “Sin embargo, las tensiones en Cuba son lo suficientemente altas como para temer que esto pueda finalmente llevar a los cubanos a intentar derribar o forzar el aterrizaje del avión”, advirtió.
El libro explica que Nuccio llamó a funcionarios de la FAA en Miami y les ordenó que bloquearan los vuelos y para su sorpresa, se negaron.
Estados Unidos, además, no escuchó las repetidas solicitudes de Cuba de que evitaran estas incursiones en su espacio aéreo soberano.
El libro detalla múltiples intentos extraoficiales de líderes cubanos, incluido Fidel Castro, de contactar con la administración del presidente William Clinton a fin de que detuviera los vuelos de Hermanos al Rescate.
Lejos de tomar medidas para evitar las incursiones, como fue solicitado por La Habana, y como se requirió que se hiciera con arreglo a la Convención de Chicago, la Casa Blanca permaneció en silencio y permitió a Hermanos al Rescate llevar a cabo sus acciones con total impunidad.
La culpabilidad de Estados Unidos en los lamentables sucesos resultó evidente entonces y ahora.
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