Durante una visita al Instituto Nacional de Traumatología y Ortopedia (Into), en Río de Janeiro, el mandatario reiteró que Brasil es un país comprometido con la paz y aseguró que ya comunicó en tres ocasiones esa posición al presidente estadounidense, Donald Trump.
«Ya le dije tres veces al presidente Trump que Brasil no tiene ningún interés en hacer una guerra, nosotros aquí somos de la paz. Ahora, la guerra que quiero hacer con él es la guerra de la narrativa, es la guerra de la verdad”, sostuvo.
Lula añadió que quiere demostrar al mundo quién está diciendo la verdad en este enfrentamiento arancelario entre Brasil y Estados Unidos.
Insistió en que el gobernante norteamericano «tendrá que aprender a hacer la guerra con otra arma, que es la arma de la palabra», al remarcar que la respuesta brasileña se dará en el terreno del diálogo y los argumentos.
De acuerdo con el mandatario, no permitirá que la sociedad brasileña sea engañada sobre las causas de la disputa comercial. «Vamos a demostrar que contra Brasil nadie gana mintiendo. O es más verdadero que nosotros o no va a engañar a la sociedad brasileña».
En otro momento de su intervención, el jefe de Estado defendió la soberanía nacional y subrayó que el gigante sudamericano no aceptará faltas de respeto por parte de otras naciones.
Al concluir la visita al Into, el mandatario regresó al micrófono para referirse al diferendo comercial y afirmó que esperará una declaración directa de Trump antes de pronunciarse sobre el asunto.
«No hablé del arancel porque hasta ahora Trump no habló del arancel. Quien habló fue el personal de su segundo escalón y mi equipo ya respondió. Cuando Trump hable, hablaré yo. De presidente para presidente de la República», afirmó.
Las declaraciones ocurrieron dos días después de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unido confirmara una tarifa adicional del 25 por ciento sobre parte de las exportaciones brasileñas, medida que entrará en vigor el 22 de julio.
El Gobierno de Lula considera que las restricciones tienen un trasfondo político y mantiene abierta la vía del diálogo, mientras analiza medidas de apoyo a los sectores exportadores afectados y evalúa la aplicación de los mecanismos previstos en la Ley de Reciprocidad.
La víspera, el canciller Mauro Vieira manifestó que la decisión de Washington de imponer este arancel adicional al gigante sudamericano respondió a que Brasil no aceptó las exigencias irrazonables presentadas durante el curso de las negociaciones.
El ministro sostuvo que que una de las principales exigencias de Estados Unidos consistía en una apertura «total, irrestricta y exclusiva» de sectores completos de la economía brasileña, sin ofrecer ninguna contrapartida para los productos del país latinoamericano. «En otras palabras, exigían una capitulación», enfatizó.
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