Durante una entrevista concedida a TV Globo, el mandatario y candidato del Partido de los Trabajadores a la reelección descartó que el nivel de la deuda pública constituya actualmente un motivo de preocupación.
Lula atribuyó parte del crecimiento de la deuda, superior al 80 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), a las elevadas tasas de interés y al déficit fiscal que, según afirmó, fue heredado del Gobierno de Jair Bolsonaro.
El presidente sostuvo que el crecimiento económico permitirá reducir el peso de la deuda en relación con el PIB y afirmó que el resultado fiscal del país será positivo.
“Ahora va a ser positivo. Nosotros vamos a hacer superávit”, aseguró, sin precisar qué gastos obligatorios serían reducidos para alcanzar ese objetivo.
En materia económica y estratégica, Lula defendió una revolución tecnológica durante un eventual cuarto mandato, basada en inversiones en inteligencia artificial, defensa, minerales críticos y tierras raras.
Además, el gobernante consideró que Brasil debe aprovechar sus reservas de minerales estratégicos para impulsar la industrialización nacional y evitar limitarse a exportar materias primas.
En ese sentido, abogó por una regulación que permita al país controlar y agregar valor a la explotación de tierras raras y minerales críticos, con el objetivo de producir localmente componentes para baterías, chips y teléfonos celulares.
Según Lula, esa política contribuiría también a generar oportunidades para los jóvenes y a reposicionar a Brasil frente a las economías desarrolladas.
En otro momento del diálogo con los periodistas de Globo, reiteró su intención de crear un Ministerio de Seguridad Pública una vez que el Congreso apruebe la propuesta de enmienda constitucional que incluye ese tema.
Indicó que la nueva estructura buscaría establecer con mayor claridad las responsabilidades de la Unión, los estados y los municipios en el combate al crimen organizado.
Por otra parte, el mandatario anunció que la próxima semana prevé informar que la fila de solicitudes pendientes del Instituto Nacional del Seguro Social (INSS) estará prácticamente eliminada.
Según sus declaraciones, la espera superior a 45 días quedará limitada a unas 251 mil personas, frente a los tres millones de solicitantes registrados al inicio de su actual mandato.
Lula afirmó además que unos tres mil millones de reales (unos 580 millones de dólares) fueron restituidos a jubilados afectados por el esquema de desvío de recursos del INSS y atribuyó las irregularidades a una estructura delictiva investigada por la Policía Federal y la Contraloría General de la Unión.
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