«Se lanzó una guerra a gran escala contra los estados que defienden su soberanía, que llevan una política interna y externa orientada a los intereses nacionales. Incluye, en particular, una abierta falsificación de la historia», dijo Lavrov en un discurso de bienvenida a los participantes del Foro Jurídico Internacional de la Comunidad de Estados Independientes (CEI).
Como señaló el ministro, el llamado «Occidente colectivo» pisoteó en múltiples ocasiones y de forma abierta el derecho internacional, desde la agresión contra Yugoslavia, Irak, Libia hasta la invasión estadounidense de Venezuela a principios de 2026, así como la agresión estadounidense-israelí contra Irán.
«Continúa la grave violación del derecho internacional en Ucrania, donde el régimen de Kiev, con el apoyo de sus patrocinadores occidentales, lleva a cabo una política abiertamente nazi, prohibiendo legalmente el idioma ruso y la Iglesia Ortodoxa Ucraniana canónica, en violación directa de la Carta de la ONU», subrayó.
En marzo pasado, la comisionada para los Derechos Humanos de Rusia, Tatiana Moskalkova, señaló que en Ucrania no cesa la violación de derechos de los rusohablantes ni su discriminación.
Desde 2022 las autoridades ucranianas llevan a cabo la mayor persecución en la historia contra los fieles de la Iglesia ortodoxa ucraniana y los sacerdotes.
El Gobierno del líder ucraniano, Vladímir Zelenski, impone sanciones contra los eclesiásticos, organiza redadas en los templos cristianos, realiza arrestos de sacerdotes, abre casos penales, prohíbe actividades de la Iglesia ortodoxa ucraniana en varias regiones del país, les despoja de monasterios y templos.
Desde el 23 de septiembre de 2024 en el país rige una ley, que abre la posibilidad para la prohibición de la Iglesia Ucraniana canónica.
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