Por Isaura Diez
Corresponsal de Prensa Latina en China
Sin embargo, la ecuación no es sencilla. Cuantos más visitantes llegan a la isla, mayor es la presión sobre sus costas y ecosistemas, pero también crece la necesidad de proteger aquello que atrae a los turistas.
Hainan parece haber encontrado en esa contradicción uno de los ejes de su estrategia turística.
La provincia china apuesta por combinar deportes acuáticos, observación de fauna, actividades náuticas y entretenimiento con programas de restauración de arrecifes, reproducción de especies, rescate de animales marinos y educación ambiental.
Entre enero y julio de este año, Hainan recibió más de 1,15 millones de turistas extranjeros que pernoctaron en la isla, un aumento interanual del 46,6 por ciento.
La pregunta ahora es cómo sostener ese crecimiento sin deteriorar precisamente los paisajes y recursos naturales que lo hacen posible.

Cuando el turismo empieza por salvar al animal
En Li’an, Lingshui, la respuesta aparece de una manera poco convencional: un destino turístico cuyo atractivo no se limita a mostrar animales marinos, sino que incorpora un centro especializado en su conservación y rescate.
Ocean Paradise Resort reúne pabellones de exhibición de vida marina, áreas de entretenimiento, espectáculos y servicios turísticos, pero también alberga el Blue Ocean Conservation & Rescue Center, presentado como el mayor hospital de animales marinos de categoría terciaria A de China.
Liu Xiao’ou, presidente de Hainan Ocean Happy World Resort, contó a Prensa Latina que la relación entre los visitantes y los animales puede construirse incluso sin palabras.
Al hablar de los delfines, explicó que basta observarlos y acercarse desde una actitud relajada para establecer una interacción basada en el afecto y la confianza.
El directivo relató el caso de animales trasladados al centro desde España. Según explicó, las condiciones del nuevo entorno permitieron reducir las presiones que afrontaban anteriormente y ofrecerles mayor espacio, aire, luz solar y cambios naturales de temperatura.
La experiencia sirve para ilustrar una idea que Hainan intenta incorporar a su oferta: la fauna marina puede convertirse en parte de la experiencia turística sin que ello implique capturar animales en la naturaleza.
Zhao Chenyang, responsable de la Sección de Turismo e Industria de la Oficina de Turismo, Cultura, Radio, Televisión y Deportes del condado autónomo de Lingshui Li, destacó que este parque marino es el único de China que pertenece simultáneamente a la Asociación Europea de Zoológicos y Acuarios (EAZA) y al Programa Europeo de Especies en Peligro (EEP).
En declaraciones a Prensa Latina, Zhao explicó que todos los animales del parque nacieron en cautiverio o llevan más de 10 años en la instalación y ninguno fue capturado en estado silvestre.
La conservación se convierte así en parte del producto turístico: el visitante no solo observa una especie, sino que puede conocer cómo se protege y se recupera.

Wuzhizhou: turistas sobre un arrecife que vuelve a crecer
A pocos kilómetros de allí, la isla Wuzhizhou plantea otra versión de la misma estrategia.
El lugar es uno de los destinos más conocidos de Sanya para practicar actividades acuáticas.
Sus aguas pueden alcanzar una visibilidad submarina de hasta 27 metros y sus arrecifes atraen a buceadores, mientras más de 30 actividades terrestres, marítimas y aéreas completan la oferta.
Desde 2010, Wuzhizhou trabaja con la Universidad de Hainan en el establecimiento del primer rancho marino tropical de China.
La iniciativa ha permitido desplegar más de 80 mil metros cúbicos de estructuras de arrecifes artificiales, incluidos dos mil 856 módulos y 22 arrecifes construidos con barcos hundidos.
También se han trasplantado más de 68 mil colonias de coral y restaurado más de 61 mil metros cuadrados de ecosistema marino.
La cobertura coralina, inferior al 15 por ciento en 2010, alcanzó el 28,1 por ciento en 2017 y llegó al 37,08 por ciento en 2023.
Para recuperar zonas fragmentadas se utilizaron, entre otras técnicas, plataformas de empalme de coral con las que fueron restauradas más de dos hectáreas de arrecifes.
Más del 70 por ciento de los corales trasplantados sobrevivieron. Los peces también regresaron.
Los recursos pesqueros se duplicaron respecto a los niveles anteriores a la restauración y los estudios científicos identificaron 265 especies de peces de arrecife.
A ello se sumó la liberación de más de tres millones de peces juveniles mediante programas de repoblación.
Siete puntos de la zona cuentan además con sistemas de monitoreo submarino.
Liao Jian, director del Departamento de Entretenimiento Marino del área turística de Wuzhizhou, explicó a Prensa Latina que la restauración no constituye una actividad separada del turismo.
«Es, en buena medida, la condición para que el turismo pueda continuar. Los visitantes llegan para bucear, practicar deportes acuáticos o disfrutar de las aguas transparentes, mientras debajo de ellos se desarrolla un proceso de recuperación del ecosistema que sostiene esas mismas actividades», señaló.
Yates: navegar sin perder de vista el océano
Sanya quiere llevar esta relación entre turismo y mar todavía más lejos. La ciudad aspira a convertirse en la «capital de los yates de Asia-Pacífico» y está construyendo una industria que va mucho más allá de alquilar una embarcación para navegar frente a la costa.
En 2025 había más de mil 400 yates registrados en Sanya. Ese año se contabilizaron 225 mil 600 salidas, alrededor de un 24 por ciento más que el año anterior, y más de 1,2748 millones de visitantes, con un crecimiento cercano al 22 por ciento.
La ciudad ha ampliado amarres y marinas y desarrolla una cadena industrial integrada en nueve categorías, entre ellas alquiler, venta, regatas y exposiciones.
Sanya desarrolla modelos como «yate más pesca deportiva», «yate más bodas» y «yate más compras libres de impuestos», con el propósito de conectar la navegación con otros segmentos del turismo.
Shi Lei, director del Departamento de Intercambio Internacional de la Oficina de Desarrollo Turístico de Sanya, explicó a Prensa Latina que la ciudad cuenta con recursos marinos tropicales y un clima favorable durante todo el año.
A esas condiciones naturales se suman, dijo, políticas favorables, una infraestructura en expansión y un sistema de servicios que se ha perfeccionado durante años.
Sanya ofrece actualmente 11 categorías de productos turísticos relacionados con el mar, incluidos yates, cruceros y deportes acuáticos.
La meta de convertirse en capital náutica regional plantea, sin embargo, una condición inevitable: cuanto más se utiliza el mar como escenario turístico, mayor es la necesidad de conservarlo.
La experiencia de Wuzhizhou ofrece una posible respuesta. La restauración de arrecifes y la actividad turística pueden avanzar de manera paralela si la conservación forma parte de la planificación y no llega después de que aparezcan los daños.
Las compras prolongan la experiencia
En Sanya, la estrategia turística tampoco termina en la costa. En la bahía de Haitang, el Sanya International Duty Free Complex combina compras libres de impuestos, comercio sujeto a impuestos, gastronomía, entretenimiento y actividades culturales.
El complejo ocupa 120 mil metros cuadrados y reúne más de mil marcas internacionales. Su oferta libre de impuestos alcanza 47 categorías y ha recibido más de 70 millones de visitantes desde su apertura.
Las compras forman parte de una estrategia más amplia para convertir a Hainan en un destino donde el visitante pueda combinar naturaleza, ocio, consumo y otros servicios durante una misma estancia.
Lyu Shaoshuai, subdirector de la Oficina de Turismo, Cultura, Radio, Televisión y Deportes del distrito de Haitang, explicó a Prensa Latina que la zona trabaja sobre cinco grandes bloques turísticos, entre ellos los complejos hoteleros costeros, las compras libres de impuestos y el turismo médico y de bienestar.
A ellos se suman nuevas modalidades. Haitang desarrolla actividades de turismo de baja altitud, como paracaidismo, parapente y vuelos panorámicos en helicóptero. El paracaidismo superó en 2025 los 10 mil visitantes anuales.
El distrito también incorpora experiencias relacionadas con el patrimonio cultural inmaterial de la etnia Li, entre ellas la interpretación de instrumentos tradicionales de bambú y madera y la elaboración de artesanías.
La política de compras libres de impuestos constituye otro instrumento para estimular el consumo.
Entre noviembre de 2025, cuando comenzó a aplicarse la nueva política de compras libres de impuestos para visitantes que salen de Hainan, y el 30 de abril de 2026, el consumo bajo supervisión aduanera alcanzó 22 mil 220 millones de yuanes.
En ese período, 2,973 millones de personas realizaron compras y adquirieron 17,45 millones de artículos. Las tres cifras aumentaron, respectivamente, 22,6, 9,4 y 5,5 por ciento interanual.
El crecimiento de las compras revela otra dimensión del modelo de Hainan: el turismo ya no se concibe únicamente como alojamiento y visitas a lugares de interés, sino como una cadena de experiencias capaces de generar consumo en distintos sectores.
Más visitantes significan más actividad económica, más vuelos, más hoteles, más embarcaciones y mayor consumo. Pero también implican una presión creciente sobre costas, arrecifes y fauna marina.
Por eso, en la isla comienzan a multiplicarse proyectos en los que la conservación deja de ser un elemento accesorio.
En Wuzhizhou, los corales son restaurados mientras los turistas bucean sobre ellos.
En Ocean Paradise, la interacción con animales se acompaña de programas de educación a turistas, rescate y reproducción en condiciones controladas.
En Sanya, los yates se convierten en un nuevo motor turístico mientras la ciudad intenta ampliar los servicios asociados al mar.
Y en Haitang, el consumo libre de impuestos complementa una oferta que incorpora deportes, cultura y nuevas formas de ocio.
La estrategia tiene un punto de partida sencillo: el mar no es solo el escenario del turismo de Hainan; es también su principal patrimonio.
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