La víspera, tras el anuncio por el primer ministro Gabriel Attal del tercer paquete de medidas en respuesta a la cólera de los campesinos, la Federación Nacional de Sindicatos de Agricultores de Francia (Fnsea) y los Jóvenes Agricultores (JA) llamaron a sus afiliados a suspender los cierres con tractores para pasar a “otra forma de lucha”.
Sin embargo, organizaciones como la Coordinación Rural y la Confederación Campesina, responsables de menos bloqueos que las ya citadas, descartaron la relajación, con reportes de que algunos manifestantes mantendrán la obstaculización de vías, incluso hasta el comienzo del Salón de la Agricultura de París, el 24 de febrero.
“No hemos ganado nada de nada”, advirtió el vocero de Coordinación Rural, Patrick Legras, ante las nuevas decisiones del gobierno, destinadas a atenuar la competencia desleal, las desigualdades y las normas europeas denunciadas por los agricultores, junto a los bajos salarios.
Mientras circulan las noticias del fin de bloqueos y del regreso de tractores a los campos, un movimiento que estalló el 18 de enero, el ejecutivo asegura que lo peor de la crisis quedó atrás, aunque reconociendo que no puede asumir que los problemas se resolvieron.
El momento más visible de la crisis está en el pasado, pero los agricultores no han parado para la eternidad, aceptó en la cadena CNews el ministro de Agricultura, Marc Fesneau.
En tanto, el presidente de la Fnsea, Arnaud Rousseau, alertó en el canal BFM TV que las movilizaciones escalarán si los anuncios del gobierno quedan en letra muerta, insistiendo en que las reivindicaciones no se detienen, solo pasan a otra forma de reclamo.
“La cólera no quedó atrás”, subrayó el dirigente del principal sindicato del sector.
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