Durante el discurso de Año Nuevo, el mandatario expresó preocupación por los efectos de la reducción poblacional, un problema que no solo está haciendo disminuir la vitalidad de las regiones, sino también de la economía nipona.
En consecuencia, aseguró que el gobierno podrá en marcha su política de revitalización regional, la cual busca rectificar la excesiva concentración de habitantes en esta capital, con el propósito de forjar un Japón capaz de hacer feliz a cualquier residente, sin importar la zona.
Ishiba manifestó la voluntad de ayudar a todas las personas a alcanzar la felicidad y disfrutar de un año de prosperidad y sonrisas.
De igual manera, dijo que promoverá una transición a una economía liderada por el crecimiento mediante alzas salariales e inversiones, para que los japoneses puedan sentir de manera tangible la prosperidad propia.
Por otra parte, se comprometió a fortalecer las medidas ante desastres y las de seguridad pública, a un año del azote de un fuerte terremoto en la región central del país que dejó varios daños estructurales.
También, ratificó la intención del Ejecutivo de luchar contra los robos y estafas, así como de proteger a la población de estos perjuicios.
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