Las importaciones procedentes del país oceánico enfrentarán un arancel del 10 por ciento en Estados Unidos, algo esperado pero injustificado pues los productos estadounidenses ingresan a Australia libres de aranceles, según subrayó el mandatario durante una rueda de prensa.
A su criterio, se trata de un acto inamistoso, sin embargo, rechazó aplicar medidas recíprocas, con el objetivo de evitar una subida de los precios dentro de Australia que afectaría directamente el nivel de vida de sus pobladores y el crecimiento económico del país.
Para Albanese, Trump adoptó una decisión política sin pensar en impactos económicos en varias direcciones y advirtió sobre daños, incalculables aún, a la economía global.
Entre los productos australianos afectados por los nuevos aranceles, mencionó la carne de res que su nación vende por toneladas cada año a Estados Unidos, donde es muy apreciada.
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