Desde el 19 de mayo último, tras el acatamiento por el TSE de una resolución del Tribunal Constitucional Plurinacional que dio como resultado la exclusión de la candidatura presidencial del exmandatario de cara a los comicios generales de agosto próximo, los seguidores de Morales asedian los alrededores de la sede del TSE en el barrio paceño de Sopocachi.
Esta situación provoca que cientos de efectivos policiales de las fuerzas antimotines, fuertemente equipados, mantengan un verdadero cerco en torno al inmueble situado en las proximidades de la céntrica plaza Abaroa, según comprobó en el lugar Prensa Latina.
Fuentes del TSE confirmaron el traslado de los vocales hacia la capital del oriente boliviano.
La semana pasada, un dirigente comunal afín a Morales amenazó al presidente en funciones del TSE, Óscar Hassenteufel, y al mediático vocal Tahuichi Tahuichi Quispe, al señalarlos como cómplices de impedir la inscripción del primer exdignatario indígena de Bolivia.
“Tenemos identificado al señor Hassenteufel, su casa, que vive en la calle (…). También tenemos identificado del señor Tahuichi Tahuichi, en la calle (…). Ustedes son los únicos responsables de que hoy en día las organizaciones sociales estén movilizadas en las calles”, expresó.
El activista incluso amenazó con publicar los nombres los familiares de los vocales, y aunque después otros dirigentes cercanos a Morales desautorizaron esa actitud, la amenaza permanece como espada de Damocles sobre la cabeza de los vocales.
Tahuichi reaccionó con una declaración a la prensa en la que sostuvo que nadie lo va a doblegar y que, si es necesario, ofrendará su sangre a la Pachamama (Madre Tierra).
El lunes último, el ultraderechista presidente del Comité pro Santa Cruz, Stello Cochamanidis, invitó a los vocales a instalarse en esa capital.
“Desde Santa Cruz, creo que hay la oportunidad de que pueda trabajar el TSE para que desde aquí lleguemos, por lo menos al 6 de junio, que se necesita saber quiénes son los candidatos que van a ser habilitados”, expresó.
Como garantía, los cívicos de Santa Cruz cuentan con la fuerza de la Unión Juvenil Cruceñista, su brazo operativo.
El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) en su informe sobre la investigación de la violencia y las masacres ocurridas en el contexto del golpe de Estado de 2019, calificó como paramilitar a la Unión Juvenil Cruceñista, y recomendó su disolución.
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