Funcionarios de esa misión, profesores y alumnos del Colegio Ruso-Boliviano, así como miembros de la Asociación de Egresados en la Unión Soviética y activistas antifascistas desfilaron con retratos y uniformes de combatientes del Ejército Rojo hasta la tarja que, en la fachada de la embajada recuerda esa epopeya, donde depositaron ofrendas florales.
“Es un día muy emocionante -afirmó en ese lugar el embajador, Dmitri Verchenko-, hoy volvemos a marchar en las filas del Regimiento Inmortal para llevar en nuestros corazones la memoria de quienes defendieron la libertad y el futuro de nuestro pueblo y de toda la humanidad”
Evocó que hace 81 años los abuelos y bisabuelos de las actuales generaciones de rusos y exsoviéticos lograron lo que parecía imposible, detuvieron la maquinaria nazi, vencieron al fascismo, protegieron su tierra y salvaron al mundo de la destrucción.
“Lucharon no por la gloria, sino por la vida y por todos nosotros”, enfatizó.
Significó Verchenko que el precio de esa victoria fueron 27 millones de vidas, años de sufrimiento y el dolor de las perdidas. “Sin embargo, en ese dolor está nuestra fuerza, en esa memoria está nuestro orgullo, y es nuestro deber transmitirla para que ninguna mentira pueda oscurecer la verdad sobre la gran hazaña del pueblo vencedor”, dijo el diplomático.
Por su parte, el agregado militar y aéreo, Alexandr Krasnov, destacó que también en esta fecha se honra a quienes trabajaron en apoyo a los soldados que combatían en el frente.
Lamentó que en lo que va del siglo XXI, los enemigos de Rusia comenzaron primero a reescribir la historia, y después retomaron la glorificación del fascismo en países europeos.
“Por supuesto, las Fuerzas Armadas de Rusia hacen todo lo necesario para eliminar estas amenazas y de nuevo vencer los intentos de restaurar el fascismo en Europa”, expresó.
Sostuvo que se trata de “un deber sagrado con la memoria de nuestros parientes a quienes recordamos hoy”, concluyó.
Ante la tarja conmemorativa, jóvenes enarbolaban banderas similares a la que fue colocada en 1945 en lo alto del Reichtag, mientras los presentes entonaron canciones emblemáticas de los años de la Gran Guerra Patria como Décimo Batallón, Guerra Sagrada y Día de la Victoria.
La primera marcha de este tipo se realizó en la ciudad rusa de Tomsk en 2012 con la presencia de unas cinco mil personas, y hoy se realiza ya en cerca de 100 países con la participación de millones de seres humanos que repudian el fascismo.
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