El mandatario Marcos Ferdinand Jr. dijo recientemente que por la situación geográfica de su país, Manila no podría quedar al margen ante un posible conflicto entre China continental y Taipei.
El Ministerio de Relaciones Exteriores reafirmó que existe una sola China en el mundo y que esa isla es parte inseparable del territorio nacional, por ende, se trata de un asunto interno que no admite injerencias externas.
Asimismo, recordó que el gobierno filipino reconoció formalmente este principio, sin embargo, señaló que las actuales declaraciones contradicen esos compromisos.
La Cancillería reiteró que la cercanía geográfica o la presencia de ciudadanos en el extranjero no justifican la intervención en asuntos soberanos de otros países.
Subrayó que esta postura viola principios del derecho internacional y la Carta de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), pone en riesgo la estabilidad regional y los intereses fundamentales de los pueblos de la zona.
En este sentido, instó a Manila a respetar el principio de una sola China y a no actuar de forma que afecte gravemente los intereses centrales de China.
Los nexos entre las dos naciones vecinas se deterioraron notablemente desde la llegada al poder en Filipinas de un presidente partidario de la alianza con Estados Unidos.
Beijing ha reiterado en varias ocasiones la necesidad de resolver las diferencias mediante el diálogo y la consulta, a fin de gestionar la situación marítima y encauzar las relaciones bilaterales hacia la normalidad.
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