De acuerdo con Fico, esa medida, lejos de buscar la paz, financiaría dos años más de hostilidades.
¿Queremos acabar la guerra o alentarla? Otorgar 140 mil millones dólares a Ucrania para continuar la guerra significa que esta durará al menos otros dos años, cuestionó Fico, evidenciando las divisiones en el bloque europeo.
Los países de la UE continúan debatiendo el financiamiento para Kiev, incluyendo el uso de activos rusos congelados para un crédito reparatorio.
Esta polémica iniciativa ha generado fuertes debates dentro de la propia Unión.
Bélgica, por ejemplo, bloqueó en octubre un plan de la Comisión Europea para expropiar dichos activos, temiendo contramedidas de Moscú y exigiendo garantías legales para repartir las posibles pérdidas financieras entre todos los estados miembros.
La decisión final sobre este espinoso asunto fue pospuesta para la cumbre de la UE en diciembre.
Mientras, la Comisión Europea recibió el mandato de preparar diversas opciones de crédito para Kiev para el período 2026-2027.
Expertos jurídicos internacionales alertan que confiscar estos bienes constituye una violación del derecho internacional y sentaría un peligroso precedente para la economía global, generando desconfianza en el sistema financiero occidental.
La posición de Fico y las reservas de países como Bélgica reflejan las crecientes fisuras en la política europea, donde algunas voces apuestan por la escalada, mientras otras prefieren la cautela ante las consecuencias impredecibles de tales actos de expoliación.
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