Una pesquisa ejecutada por la entidad bancaria precisó que esos fondos, amenazados por la política antinmigrante de Washington y la posible suspensión del Estatus de Protección Temporal (TPS) para cerca de 234 mil salvadoreños, son destinados por sus beneficiarios para gastos de subsistencia, salud y educación, entre otros.
La Encuesta Nacional de Inclusión y Educación Financiera del BCR mostró la gran dependencia de los salvadoreños de esas ayudas que aportan cerca del 25 por ciento al producto interno bruto (PIB), y que de ser afectadas provocarían una crisis que algunos expertos igualan a la situación en Haití.
Una afectación a estas ayudas puede dañar los planes del gobierno para impulsar el crecimiento económico, y que el año anterior algunas fuentes indican que llagó al cuatro por ciento.
Otros como el economista Cesar Villalona estima que la economía puede crecer por encima de un tres por ciento, inferior en un punto a los estimados del Fondo Monetario Internacional y otras agencias internacionales.
Asimismo para el economista Carlos Acevedo, expresidente del BCR, si el PIB de los últimos tres meses del año 2025 superó el cuatro por ciento, entonces la economía salvadoreña se acercaría a un promedio de 3.5 por ciento, con un aporte destacado de los más de 10 mil millones de dólares aportados por las remesas.
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