En un mensaje publicado en la red social X, Long comentó que la estrategia del presidente estadounidense, Donald Trump, se basa en el bilateralismo para presionar a los países de manera individual.
“Trump no es (Marco) Rubio, con su agenda ideológica y sus viscerales objetivos políticos. Y Trump no tiene apetito para impasses diplomáticos de larga duración”, escribió.
Añadió que el gobernante estadounidense no busca enfrentamientos prolongados, especialmente en un contexto de desafíos internos y con elecciones legislativas próximas.
“Trump ya está embarcado en otras crisis manufacturadas”, indicó, tras mencionar el caso de Groenlandia como ejemplo de episodios que, en su opinión, pierden vigencia con rapidez.
El excanciller ecuatoriano consideró que incluso respuestas colectivas limitadas pueden tener efecto disuasivo.
“Tenemos que dar una respuesta conjunta al brutal sitio que Estados Unidos impone, de forma totalmente ilegal, sobre Cuba y sobre su pueblo: un bloqueo —ya naval— que podría resultar en una hambruna y en una catástrofe sanitaria y humanitaria de proporciones no antes vistas”, aseveró.
En ese sentido, planteó la posibilidad de una coalición de países latinoamericanos, e incluso de alcance global, bajo el liderazgo de naciones como Brasil y México, que podrían hacerle caer en cuenta a Trump que no vale la pena seguir con este curso, que es demasiado costoso políticamente.
“La única forma de contrarrestar las amenazas, la intimidación y el castigo de los aranceles o de las sanciones es actuando en unísono, de forma coordinada, enfrentando los retos internacionales de forma colectiva”, insistió el exdiplomático.
Finalmente, sostuvo que la respuesta regional frente a estas medidas marcará la evaluación histórica de los gobiernos del continente “frente a los delirios de una potencia sin rumbo”.
Su pronunciamiento llega luego de que Trump declarara a Cuba como una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de Estados Unidos y advirtiera que impondrá aranceles a países que suministren petróleo a la isla.
Diversas voces en todo el mundo han condenado esa nueva medida que busca asfixiar a los cubanos, que ya sufren un bloqueo económico, comercial y financiero hace más de seis décadas.
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