El senador Alessandro Vieira, relator de la CPI, presentó un informe de 221 páginas en el que pide la imputación de los ministros del STF Dias Toffoli, Alexandre de Moraes y Gilmar Mendes, así como del procurador general de la República, Paulo Gonet, en el contexto de las investigaciones sobre el denominado caso del Banco Master.
Según el documento, existen indicios de la comisión de delitos de responsabilidad, entre ellos dictar decisiones judiciales en condiciones de sospecha y actuar de manera incompatible con la dignidad del cargo.
Estas infracciones pueden ser juzgadas por el propio Senado, en caso de que el informe sea aprobado por la comisión.
De acuerdo con Agencia Brasil, Vieira argumentó que la CPI concentró sus pedidos en autoridades que “están fuera del alcance de los medios usuales de persecución” y que pueden ser sujetos activos de este tipo de delitos.
El informe se basa en elementos vinculados al caso del Banco Master, que investiga presuntas irregularidades financieras y posibles conexiones con decisiones judiciales.
Sobre el ministro Dias Toffoli, el documento menciona supuestos vínculos indirectos con investigados a través de relaciones empresariales familiares, así como decisiones consideradas atípicas durante la conducción del proceso, incluyendo medidas sobre dispositivos electrónicos incautados.
Respecto a Alexandre de Moraes, Vieira apunta a un posible conflicto de intereses derivado de la relación contractual entre el Banco Master y el despacho de su esposa, además de cuestionar actuaciones en pesquisas relacionadas con filtraciones de datos y contactos institucionales.
En relación con Gilmar Mendes, el informe critica decisiones que suspendieron medidas adoptadas por la CPI, como la ruptura de sigilos financieros, lo que, según el relator, habría limitado el alcance de las investigaciones.
Por su parte, el procurador general es señalado por presunta omisión en el ejercicio de sus funciones, al no avanzar en investigaciones relacionadas con los magistrados mencionados.
El informe aún debe ser votado y podría enfrentar pedidos de aplazamiento. Si resultara aprobado, será remitido a la presidencia del Congreso, que decidirá sobre eventuales procesos políticos contra los implicados.
Sectores del STF citados por O Globo consideran que el documento tiene motivaciones políticas y podría formar parte de intentos de deslegitimar a la corte, en el contexto de la contienda electoral de este año.
Algunos magistrados han señalado, bajo reserva, que el texto tiene un tono político y contiene deficiencias en la información utilizada para atribuir delitos.
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