El dictamen, emitido por su Comité de Revisión de Nacionalidades, cae como un martillo sobre una operación que pretendía reconfigurar el mapa del atletismo a golpe de chequera, impidiendo que figuras de élite cambien de bandera bajo incentivos económicos.
Entre los afectados figuran nombres de peso olímpico como los jamaicanos Roje Stona, campeón en París 2024, y Rajindra Campbell, bronce en la misma cita, además de los kenianos Brigid Kosgei, subcampeona olímpica, y Ronald Kwemoi, plata en 5.000 metros.
El panel consideró que aprobar las solicitudes habría comprometido los principios de elegibilidad y transferencia de lealtad, al detectar un patrón de reclutamiento coordinado desde estructuras estatales turcas para captar talento extranjero mediante contratos de alto valor.
En su comunicado, el organismo subrayó que la maniobra buscaba acelerar la representación internacional de estos atletas, incluso con la vista puesta en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, desdibujando el vínculo genuino entre deportista y nación.
La normativa vigente de World Athletics exige un período mínimo de tres años entre el cambio de nacionalidad y la competición internacional, además de pruebas de arraigo real, condiciones que, según el comité, quedaban en entredicho en este caso.
Con esta decisión, los atletas implicados no podrán competir por Türkiye en eventos oficiales, aunque sí podrán participar en pruebas individuales o de clubes, mientras el atletismo mundial respira aliviado ante lo que considera un necesario acto de defensa de su credibilidad.
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