De acuerdo con los datos aportados por el Sistema de Resultados Preliminares (Sirepre) del Tribunal Supremo Electoral (TSE) con el 90 por ciento de los votos emitidos contabilizados, existe una tendencia que se muestra irreversible y presenta cinco nuevas autoridades ejecutivas departamentales.
Nuevo gobernador de Oruro es Édgar Sánchez (52 por ciento), de Chuquisaca, Luis Édson Ayllón (53 punto de 100); María René Soruco (70 unidades porcentuales), de Tarija; de Santa Cruz, Juan Pablo Velazco (57 por ciento); y de Beni, Jesús Égüez (53 puntos porcentuales), este último único ganador de la alianza gubernamental Patria.
Como conclusión de esta jornada, el dignatario emitió un pronunciamiento público en el cual destacó el carácter democrático de los comicios y felicitó a las autoridades electas.
Añadió que comienza un “una etapa de renovación, de nuevos aires y de diferentes representaciones”.
Respecto a las autoridades electas subrayó que su legitimidad proviene del voto popular, y prometió que el Gobierno trabajará junto a ellos.
“(…) Hoy empieza una Bolivia con nuevos liderazgos, nuevos proyectos y un compromiso claro: trabajar juntos para salir adelante”, concluyó al prometer “tiempos mejores”.
Sobre los resultados del balotaje realizado en los cinco departamentos este domingo, el analista político cruceño Jorge Santiesteban opinó que prevaleció el voto de castigo contra el Gobierno, pues solo uno de sus candidatos (en Beni) se alzó con la victoria.
Consideró que escándalos como el de las 32 maletas introducidas en Bolivia presuntamente con 100 millones de dólares vinculados al narcotráfico cuyo destino aún se desconoce y el del denominado “combustible basura” importado y comercializado que dañó miles de motores sin una explicación transparente hasta el momento, pasaron factura al Ejecutivo de Paz, que deberá rectificar su política.
Por su parte, el presidente del Tribunal Supremo Electoral, Gustavo Ávila, expresó que con esta segunda vuelta Bolivia cerró “(…) uno de los ciclos electorales más intensos y complejos de su historia.
Desde 2024 nuestro país ha llevado adelante elecciones judiciales, elecciones nacionales en dos vueltas y elecciones subnacionales también en dos vueltas”.
Opinó, asimismo, que, en todos estos procesos, el país respondió a la altura de todos los comicios de los últimos años.
Resaltó que el TSE condujo este ciclo electoral con transparencia, responsabilidad y firmeza y con “un padrón confiable, una cadena de custodia segura y sistemas de información oportunos como el Sirepre”, que brindó certeza a la ciudadanía.
Ávila reconoció que el TSE tuvo algunos errores, sin embargo, reiteró que no debe quedar duda de que esta institución del Estado y sus similares departamentales siempre actuaron en estricto apego a la ley y con absoluta independencia.
“La lealtad de este órgano es únicamente con el pueblo boliviano y la democracia”, enfatizó, en lo que pareció una respuesta a las críticas de quienes lo acusan de actuar en función de los intereses políticos del Gobierno del presidente Paz.
En su criterio, las denuncias sin pruebas que pretenden dañar el proceso electoral y la institucionalidad no hacen otra cosa que debilitar la confianza en el sistema democrático, y ponen en duda a miles de candidatos elegidos y la actuación de los jurados electorales.
La segunda vuelta en los cinco departamentos transcurrió paralelamente a una marcha encabezada en La Paz por el excandidato a gobernador René Yahuasi, en protesta por su inhabilitación y el reconocimiento como gobernador del aliado del Gobierno en la alianza Patria Sol, Luis Revilla, pese a que en primera vuelta resultó ganador con solo 20,02 por ciento de las papeletas.
Según la normativa vigente, para ser elegido gobernador se requiere más del 50 por ciento de los votos o 40 puntos porcentuales con 10 de ventaja sobre el segundo lugar.
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