En declaraciones reproducidas por el diario El Libertador, el extitular durante la administración progresista de Xiomara Castro (2022-2026) arremetió contra la normativa financiera del presidente Nasry Asfura, aprobada por el Parlamento el pasado martes.
El Congreso Nacional, controlado por la derecha, dio luz verde ese día a las cuentas públicas para el actual ejercicio, que ascienden a 444 mil 265,8 millones de lempiras (unos 16 mil 701 millones de dólares), una reducción del 5,3 por ciento respecto a la propuesta inicial dejada por Castro.
Duarte cuestionó la formulación del plan fiscal, al asegurar que el gobierno del derechista Partido Nacional mantiene una lógica de improvisación desde el inicio de su gestión, ahora trasladada al principal instrumento económico del país.
“La Racha (como denominan al ejecutivo de Asfura) nos engañó a todos. Iniciaron improvisando y siguen improvisando, ahora ni más ni menos que con el Presupuesto General de la República”, expresó.
Sostuvo que la supuesta austeridad anunciada por el Ejecutivo se aplica exclusivamente a los sectores más vulnerables, mediante recortes directos a programas sociales, mientras se preservan estructuras de gasto vinculadas a intereses políticos y burocráticos.
Denunció que el ajuste afecta áreas estratégicas para el desarrollo nacional y debilita la capacidad del Estado para atender pobreza, empleo y producción.
Entre los rubros más golpeados, mencionó la poda de unos siete mil millones de lempiras (263 millones de dólares) en subsidios que impactan el precio de la canasta básica, incluyendo combustibles, transporte y energía, lo que implica un porrazo directo al costo de vida de la población.
Además, en protección social se eliminan cerca de tres mil 900 millones de lempiras (146,6 millones de dólares) en bonos destinados a adultos mayores, mujeres y personas con discapacidad, debilitando mecanismos de asistencia para los sectores históricamente excluidos, detalló.
En el sector salud el recorte supera los ocho mil millones de lempiras (300,7 millones de dólares), lo cual afecta el abastecimiento de medicinas, el funcionamiento de clínicas especializadas y provoca el cierre de servicios como el búnker oncológico del capitalino hospital San Felipe, enfatizó.
A juicio de Duarte, el problema no es solo cuánto recortan, sino a quién le recortan: quitan recursos a los más pobres mientras mantienen privilegios para sectores de poder. Es, en esencia, un presupuesto de pobreza, valoró.
“No podemos estar de acuerdo con un presupuesto de austeridad para los pobres, pero que mantiene los privilegios para la burocracia del Partido Nacional y para las élites en este país; además, es un presupuesto corrupto y de persecución”, concluyó el economista.
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