Las autoridades israelíes están reconfigurando el control sobre las tierras en la Ribera Occidental mediante esas órdenes, alertó en un estudio el director general de Documentación y Publicación de Violaciones en la Comisión de Resistencia al Muro y los Asentamientos, Amir Daoud.
El texto destacó que tales medidas, presentadas formalmente como acciones temporales basadas en el concepto de necesidad militar, se convirtieron en una política estructural sistemática utilizada para generar hechos permanentes sobre el terreno.
En lugar de seguir vinculadas a necesidades de seguridad inmediatas y puntuales, ahora se utilizan para la ejecución de proyectos a largo plazo, como la construcción de carreteras y el establecimiento de zonas de amortiguación alrededor de las colonias judías, subrayó.
Según los datos divulgados por el estudio, la tasa de emisión de tales órdenes experimentó un notable aumento en los últimos años, ya que su número pasó de 32 en 2023 a 94 el pasado año.
Desde el comienzo del actual ciclo de violencia, en octubre de 2023, Israel anunció 173 de esas disposiciones, que permitieron expropiar varios kilómetros cuadrados de suelo palestino, distribuidos en proyectos de seguridad vial, zonas de amortiguación, sitios militares y cercas de alambre de púas.
Israel usa esa medida como un resquicio legal al mantener formalmente su carácter temporal, mientras que en realidad provocan cambios permanentes en el uso del suelo, recalcó.
Recientemente, la Oficina Central de Estadística palestina (PCBS) reveló que Israel confiscó el pasado año unos cinco mil 571 dunams (5,6 kilómetros cuadrados) de tierra en Cisjordania.
Según la PCBS, 151 asentamientos judíos están distribuidos a lo largo y ancho del territorio, a lo cual se suman 256 puestos de avanzada, además de emplazamientos industriales y militares.
Las autoridades palestinas estiman que el número de colonos aquí superó los 778 mil, incluidos más de 333 mil que viven en Jerusalén Este, pese al rechazo global a esa política expansionista.
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