En su exposición ante los 15 jueces que integran la corte internacional, el diplomático bolivariano declaró que Caracas “no puede permanecer en silencio” ante un proceso que Guyana pretende utilizar para redefinir, de forma unilateral, la naturaleza de la controversia.
Así como el alcance de las obligaciones que vinculan a ambas naciones en virtud del Acuerdo de Ginebra de 1966, expuso.
Subrayó que Venezuela comparece ante la CIJ por la responsabilidad de responder a la “narrativa errónea y engañosa” por parte de Guyana y exponer claramente la “verdadera configuración jurídica de la controversia territorial”.
Asimismo, afirmó, los límites del Derecho Internacional y el propio Acuerdo de Ginebra que imponen “al intento de Guyana de transformar de manera fraudulenta la controversia y las obligaciones vinculantes”.
Moncada ratificó que ese último instrumento sigue siendo la única herramienta para dirimir la controversia por la Guayana Esequiba, a la cual consideró como un “instrumento de paz”.
Puntualizó que este insta a las partes a encontrar, por la vía de la negociación directa, “una solución práctica y satisfactoria a sus diferencias”.
El experto venezolano valoró que ello es exactamente lo contrario a una decisión impuesta por un tribunal, en el que, de manera irremediable, “una parte gana a costa de la otra».
Remarcó que la experiencia histórica ha enseñado que la delegación de asuntos vitales de la República a instancias jurisdiccionales internacionales “afecta nuestra soberanía e integridad territorial”.
En tal sentido, enfatizó que los derechos históricos de la nación “son irrenunciables” y Venezuela tiene la determinación de defenderlos.
El ministro bolivariano para Relaciones Exteriores, Yván Gil, desde la sede de la audiencia, resaltó que el mundo, el pueblo y Latinoamérica escuchará en la voz de Moncada, de los abogados y del equipo político y jurídico, “la verdad de Venezuela y las razones por las cuales la Guayana Esequiba es territorio venezolano”.
Hoy expondremos la verdad y veremos que la única vía para dirimir la controversia territorial sigue siendo el Acuerdo de Ginebra de 1966, insistió.
Gil reiteró que la República Bolivariana no reconoce la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia para resolver este diferendo.
La Cancillería explicó días atrás en un comunicado que su asistencia a estas audiencias “no implica, en modo alguno, su consentimiento ni el reconocimiento a dicha jurisdicción”.
Guyana defiende ante la CIJ el Laudo Arbitral de París de 1899, que Caracas considera “nulo e írrito”.
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