La estatal ecuatoriana indicó que pondrá nuevamente en operación la Unidad de Fraccionamiento Catalítico Fluidizado (FCC), encargada de transformar residuos pesados del petróleo en derivados de alta demanda como gas licuado de petróleo (GLP) y componentes para gasolinas.
En una primera etapa, la unidad producirá alrededor de cuatro mil barriles diarios de GLP y siete mil 800 barriles por día de nafta tratada, insumo utilizado para la elaboración de las gasolinas Extra, Ecopaís y Súper, vendidas en las estaciones de Ecuador.
La reactivación ocurre después de varios meses de fallas operativas y del incendio registrado en marzo pasado, que afectó parte de la infraestructura de la mayor refinería del país.
Durante esta semana, conductores reportaron problemas para conseguir combustibles en estaciones de servicio de Quito, Guayaquil y otras ciudades, donde se observaron extensas filas de vehículos, aunque desde la víspera mejoró el abastecimiento, según reportes de prensa.
El Gobierno del presidente Daniel Noboa negó la escasez y atribuyó los inconvenientes a acaparamiento y un aumento inusual de la demanda en determinadas estaciones previo al incremento de los precios.
El presidente de la Cámara Nacional de Distribuidores de Derivados del Petróleo del Ecuador, Ivo Rosero, rechazó esa versión y sostuvo que existen retrasos logísticos en las importaciones, así como una menor producción de la Refinería de Esmeraldas.
Desde el pasado martes 12 de mayo entró en vigor un nuevo ajuste en los precios de los derivados de los hidrocarburos.
La gasolina Extra y Ecopaís subieron de 3,02 a 3,16 dólares por galón, mientras la Súper se ubicó en 4,81 dólares y el diésel en 3,10 dólares.
No son “apenas centavos”, constituyen un golpe acumulativo y brutal al bolsillo de millones de familias ecuatorianas, al encarecer de inmediato el transporte, los alimentos, la producción campesina y el costo general de la vida, aseveró la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) en un comunicado.
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